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miércoles, 21 de noviembre de 2012

LOS CULTIVOS CUBIERTA POSIBILITAN UNA AGRICULTURA MÁS SOSTENIBLE

agenciasinc.es
 
Investigadores de la Universidad Politécnica de Madrid han demostrado que reemplazar el barbecho tradicional por cultivos cubierta –cultivos secundarios que no pretenden aumentar la producción– reduce la contaminación por nitratos sin incrementar la salinidad ni reducir el rendimiento.


Vista de uno de los ensayos de cebada, veza, colza y suelo desnudo. Imagen: José Luis Gabriel Pérez.
 
Un trabajo de investigadores del grupo de Sistemas Agrarios (AgSystems) de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) en colaboración con el de Calidad de Suelos y Aplicaciones Medioambientales ha concluido que la utilización de cultivos cubierta durante los períodos intercultivo reduce la cantidad de nutrientes libres en el suelo fijándolos a su biomasa. Así, este tipo de cultivos se presentan como una alternativa muy interesante al barbecho, ya que su uso disminuiría la contaminación de los acuíferos.
El barbecho es una práctica agrícola común en condiciones semiáridas como la española, y que consiste en mantener el suelo libre de vegetación durante el periodo variable que queda entre la cosecha del último cultivo y la siembra del siguiente. Esto permite una mayor acumulación de agua y nutrientes en el suelo, que en principio serán aprovechados por el cultivo siguiente. Sin embargo, esta acumulación de agua y nutrientes incrementa el riesgo de que se produzcan eventos importantes de lavado de sales, productos fitosanitarios e incluso nutrientes (con la contaminación de acuíferos que conlleva), y más si estos periodos de barbecho y acumulación coinciden con los periodos de lluvia más intensa o prolongada.
Una de las alternativas más interesantes para reducir estos riesgos es la introducción de cultivos cubierta o captura. Estos cultivos secundarios no pretenden dar lugar a una producción de frutos o granos como tal, sino reducir la cantidad de nutrientes libres en el suelo (fijándolos en su biomasa) durante los periodos intercultivo, reduciendo así su riesgo de lavado.
 
Una alternativa al barbecho
 
Para analizar la eficiencia de estos cultivos cubierta, así como los posibles efectos negativos sobre el cultivo principal (en este caso el maíz), los investigadores de la UPM desarrollaron diversos ensayos con distintos tipos de cultivos cubierta durante seis años consecutivos en la finca “La Chimenea” del IMIDRA así como en los Campos de Prácticas de la ETS de Ingenieros Agrónomos. Estos ensayos contaron con una monitorización continua tanto del desarrollo y cobertura de los cultivos como de la humedad del suelo a varias profundidades para cada uno de los tratamientos.
Como resultado de estos ensayos se concluyó que estos cultivos son realmente eficientes en el control del lavado de nitratos, principalmente las especies de la familia de las gramíneas, y aunque ninguna especie presentó reducción del rendimiento del maíz siguiente, las especies de leguminosas presentaron un efecto más beneficioso en cuanto a producción que el resto.
Otro de los aspectos que se estudiaron fue el riesgo de un incremento en la salinidad del suelo que pudiese afectar a la producción del maíz al reducir el lavado. En este sentido, se ha observado que aunque efectivamente hay una reducción en la cantidad de sales que se pierden por lavado, el balance total de sales continúa siendo negativo en el sistema pese a introducir cultivos cubierta y no se observó ningún incremento en el suelo en ninguno de sus horizontes, incluso reduciéndose en las capas superficiales, mejorando así las condiciones para la siembra y germinación del maíz. El trabajo ha sido financiado por el Plan Nacional de investigación y la Comisión Europea.
 
Referencia bibliográfica:
 
Gabriel, J.L., Muñoz-Carpena, R., Quemada, M., 2012. The role of cover crops in irrigated systems: water balance, nitrate leaching and soil mineral nitrogen accumulation. Agric. Ecosyst. Environ. 155, 50–61.
Gabriel, J.L., Almendros, P., Hontoria, C., Quemada, M., 2012. The role of cover crops in irrigated systems: Soil salinity and salt leaching. Agric. Ecosyst. Environ. 158, 200–207.
Gabriel, J.L., M. Quemada. 2011. Replacing bare fallow with cover crops in a maize cropping system: Yield, N uptake and fertiliser fate. European Journal of Agronomy 34(3): 133-143.

lunes, 2 de julio de 2012

EL NEBULOSO ORIGEN DE LA AGRICULTURA

noticiasdelaciencia.com

Aunque sería exagerado afirmar que el origen de la agricultura se pierde en la Noche de los Tiempos, lo cierto es que diversas investigaciones realizadas en los últimos años nos pintan una imagen llena de niebla sobre los inicios de esta técnica y modo de vida, probablemente la base primordial para la civilización tal como la entendemos.


Diversas investigaciones de los últimos años pintan una imagen llena de niebla sobre los inicios de la agricultura, una técnica y modo de vida que fue probablemente la base primordial para la civilización tal como la entendemos. Foto: Amazings/NCYT/JMC

En algún momento de la historia humana, un momento que a buen seguro se repitió muchas veces en bastantes lugares distintos y de forma independiente, alguien pensó que ayudar a crecer exclusivamente a vegetales comestibles en un terreno de fácil acceso para él o ella sería una opción mucho mejor que tener que recorrer amplias zonas de los alrededores para buscar y recolectar esa comida, dispersa casi al azar, y mezclada con vegetales sin utilidad o incluso peligrosos.
A partir de esa idea simple pero genial, la agricultura comenzó a funcionar.
Las primeras dudas surgen, obviamente, al intentar averiguar cuándo se llevó a cabo la primera actividad agrícola. Se tiende a aceptar que el cultivo de las plantas comestibles apareció bastante de repente en Oriente Próximo hace unos 11.000 años, y que de allí se extendió hacia otras partes. Sin embargo, un polémico estudio de 2008, realizado por el equipo de Robin Allaby, de la Universidad de Warwick en el Reino Unido, basado en un nuevo modelo matemático, sugiere que la agricultura comenzó en realidad mucho antes de lo que se asume, concretamente unos diez milenios antes. De ser ciertas las conclusiones basadas en algunos análisis y defendidas por un sector de expertos, en la zona del yacimiento arqueológico Ohalo II, en Siria, algunos cereales silvestres habrían sido cultivados unos 10.000 años antes de la fecha que se consideraba como la más antigua en la historia de la agricultura, antes incluso del último máximo glacial (hace entre 18.000 y 15.000 años).
Según las conclusiones de éste y otros estudios, el desarrollo de la agricultura habría sido mucho más lento de lo que se ha venido creyendo, y no se habría basado en unas pocas especies específicas siendo domesticadas, sino en bastantes, con combinaciones posteriores de ellas y otros elementos de configuración que demostrarían que el surgimiento de las especies de cultivo fue un proceso mucho más complejo de lo que se creía.
Otra pregunta para la que quizá nunca se halle una respuesta del todo fiable es la de cuál fue el primer vegetal cultivado por el Ser Humano. En esto, hay hipótesis para todos los gustos. El equipo de Ofer Bar-Yosef de la Universidad de Harvard en Estados Unidos, y E. Kislev y Anat Hartmann de la Universidad de Bar-Ilan en Israel, apostó por el higo hace varios años. Estos arqueobotánicos encontraron indicios de que el inicio de la agricultura pudo haberse producido con el cultivo del higo en Oriente Próximo. Según sus conclusiones, por tanto, ese puesto privilegiado del Primer Cultivo de la Humanidad no les correspondería a vegetales de la talla del trigo, la cebada y las legumbres, que se han venido considerando candidatos obvios.
El arroz ha tenido históricamente en algunos países un papel fundamental como recurso alimenticio esencial. Ese es el caso de China. Sin embargo, aunque usualmente se asocia el arroz con la agricultura china, bastantes arqueólogos han venido creyendo hasta hace poco que el mijo fue el alimento más importante vinculado al desarrollo del Norte de China. Esta idea ya no está tan clara desde las investigaciones llevadas a cabo en el yacimiento arqueológico de Liangchengzhen por especialistas de la Universidad de Toronto en Canadá, el Museo Field de Chicago y la Universidad china de Shandong. Las conclusiones a las que llegó el equipo del antropólogo Gary Crawford, de la citada universidad canadiense, indican que no sólo se cultivó mijo, sino que de hecho el arroz fue aparentemente la fuente principal de alimento, y que además el trigo también entró en escena. Según esto, el rápido crecimiento de las primeras ciudades septentrionales de China, fundadas entre los años 2400 y 2000 aC, se debió en buena parte al éxito agrícola con los cultivos de arroz y trigo.
El maíz es otro de los cultivos más importantes del planeta. En tanto que muchas evidencias indican que el maíz fue "domesticado" (adaptado a partir de sus ancestros salvajes) primeramente en México, el momento y lugar de esta domesticación temprana, y los eventos que favorecieron su dispersión, están todavía sujetos a debate. Análisis realizados en años recientes sugieren que el maíz fue domesticado en México en fecha tan lejana como hace 10.000 años. Así lo determinó el equipo de John Jones, del Departamento de Antropología en la Universidad Estatal de Washington en Pullman, y sus colegas Mary Pohl y Kevin Pope, quienes evaluaron múltiples líneas de evidencias, incluyendo restos paleobotánicos, así como análisis de genes.
El cacahuete (o maní), y la calabaza cuentan con ejemplos muy antiguos de cultivo en América. En el caso de las laderas de los Andes en el norte del Perú, se encontraron hace varios años evidencias del cultivo de ambos, que respaldan la idea de que parte del desarrollo temprano de la agricultura en América se produjo en asentamientos agrícolas de los Andes. El equipo de Tom D. Dillehay de la Universidad Vanderbilt en Estados Unidos encontró en el Valle de Ñanchoc, de la citada región, pruebas del cultivo de calabaza hace unos 9.200 años, y del de cacahuete hace 7.600. Los investigadores creen que el desarrollo de la agricultura entre la gente de Ñanchoc sirvió como catalizador para cambios culturales y sociales que acabaron llevando al poder político institucionalizado, y a la aparición de nuevos pueblos en el altiplano andino y a lo largo de la costa, hace entre 4.000 y 5.500 años. Los nuevos hallazgos indican que la agricultura desempeñó en esa evolución un papel más extenso de lo que se creía.
En Europa, la agricultura como estilo de vida tardó bastante tiempo en llegar. Lo hizo, según se cree, hace unos 6.000 años, procedente de Oriente Próximo. En qué zonas se implantó primero y cuál fue la ruta de propagación por Europa constituyen también dos puntos bastante sujetos a debate. Las dudas parecen estar aclarándose gracias a un estudio reciente, para el que se hicieron análisis de ADN de 5.000 años de antigüedad, tomado de restos mortales de humanos de la Edad de Piedra desenterrados en Suecia. Todo apunta ahora a que la práctica de la agricultura se fue implantando progresivamente desde el sur de Europa hacia el norte del continente, siendo los inmigrantes del sur los que llevaron las técnicas agrícolas a los pueblos del norte. Los conocimientos agrícolas no fueron lo único que introdujeron en la región los primeros agricultores europeos. A juzgar por los datos genéticos, esos agricultores pioneros de Europa a la postre mezclaron sus genes con los de los cazadores-recolectores que vivían allí, una relación que condujo al genoma europeo moderno.
El equipo de Pontus Skoglund, Mattias Jakobsson y Anders Gotherstrom, los tres de la Universidad de Uppsala en Suecia, analizó los datos genéticos de dos culturas diferentes de la antigüedad: una de cazadores-recolectores, y otra de agricultores. Ambas existieron en la misma época, separadas por menos de 400 kilómetros (249 millas). Después de comparar estos datos con los de poblaciones europeas modernas, los investigadores encontraron que los datos genéticos de los cazadores-recolectores de la Edad de Piedra no concordaban con los perfiles genéticos predominantes de las poblaciones modernas, y en cambio se parecían más a los típicos de los finlandeses. Por su parte, la genética que debió ser típica de los agricultores, y que fue analizada por el equipo de investigación, se parecía mucho a la de las poblaciones mediterráneas.
En el caso europeo, cuando se ponen estos resultados en el debido contexto arqueológico, comienza a emerger una imagen de aquella época, en la que los intrépidos pioneros de la agricultura en Europa migraron de sur a norte a través del continente, asentándose en regiones cada vez más al norte, y mezclándose finalmente con las poblaciones residentes de cazadores-recolectores. En consecuencia, esta migración prehistórica, que extendió por primera vez la agricultura a todo el continente, forjó los genomas de la mayoría de los europeos modernos.

martes, 8 de mayo de 2012

LA ELIMINACIÓN DE LOS RESIDUOS AGRÍCOLAS PERJUDICA LA CALIDAD DEL SUELO

agenciasinc.es

Un equipo de investigadores ha estudiado el impacto de la eliminación de los residuos agrícolas para entender el rendimiento de los cultivos energéticos en tierras no labradas. Los resultados, que se publican ahora en el último número de Agronomy Journal demuestran que la eliminación de residuos orgánicos repercute de forma negativa en la calidad del suelo.


La eliminación de los residuos agrícolas puede convertir las tierras no labradas en fuentes en lugar de en sumideros de carbono atmosférico. Foto: Joe Nicora.

“La eliminación de los residuos agrícolas puede convertir las tierras no labradas en fuentes en lugar de en sumideros de carbono atmosférico, incluso en tasas menores al 50%”, afirma Humberto Blanco, autor principal del estudio, e investigador en la Universidad del Estado de Ohio (EE UU).
La eliminación de residuos en tasas menores al 25% puede causar pérdidas de sedimento en las escorrentías en relación con los suelos donde no se eliminan los residuos. Para evitar los efectos negativos en el suelo, los científicos proponen eliminar una pequeña proporción de residuos, pero “no es factible ni económica ni logísticamente”. Blanco recomienda el desarrollo de otras fuentes de biomasa alternativas para la producción de etanol celulósico.
El estudio, que se publica en el último número de Agronomy Journal, descubrió que esta eliminación de residuos procedentes del maíz, el trigo o el sorgo repercutía de manera negativa en la calidad del entorno y del suelo. La eliminación de más del 50% de los residuos agrícolas puede tener consecuencias nefastas para la estructura del suelo: reducir la secuestración de carbono orgánico del suelo, aumentar la erosión del agua y reducir el ciclo de nutrientes y la producción de cultivos, especialmente en suelos inclinados y erosionables.
Cultivo de hierbas como alternativa
Una alternativa a la eliminación de los residuos agrícolas es el cultivo de hierbas de temporada cálida y los cultivos leñosos de corta rotación como cultivos energéticos especializados. Estos cultivos pueden proporcionar una amplia variedad de servicios de ecosistemas sobre la eliminación de los residuos agrícolas.
Los datos disponibles indican que las plantas herbáceas y leñosas pueden mejorar las características del suelo, reducir la erosión del viento y del agua del suelo, filtrar los contaminantes en las escorrentías, secuestrar el carbono orgánico del suelo, reducir las emisiones netas del efecto invernadero y mejorar la diversidad y el hábitat de la fauna y la flora.
Mientras que la eliminación de los residuos agrícolas reduce la concentración de carbono, los cultivos energéticos especializados pueden aumentar la concentración de carbono orgánico del suelo al proporcionar materias primas para biocombustibles. Gracias a sus raíces profundas, las hierbas de temporada cálida pueden fomentar la secuestración de carbono a largo plazo en un perfil de suelo más profundo a diferencia de los cultivos en hilera.
Según los investigadores, los cultivos energéticos especializados en tierras abandonadas y marginales en lugar de en excelentes campos agrícolas pueden beneficiar, además, al suelo y al entorno. Las hierbas de temporada cálida pueden crecer en suelos pobres en nutrientes, compactados, pobremente drenados, ácidos y erosionados.
Aunque los cultivos energéticos de plantas herbáceas y leñosas no pueden sustituir a los bosques naturales y a las praderas nativas, si están bien gestionados, pueden aportar beneficios al suelo y al entorno mientras proporcionan las materias primas necesarias para la producción de etanol celulósico. El desarrollo de la nueva generación de biocombustibles no sólo exigirá nuevas tecnologías para transformarla en combustible, sino también nuevos métodos agrícolas para cultivarla.

martes, 24 de abril de 2012

¿ESTAMOS LISTOS PARA UNA ‘NUEVA AGRICULTURA’ QUE NO SEA A EXPENSAS DE LA TIERRA?

ecoticias.com

Nuestro modelo actual para la producción de alimentos requiere convertir los ecosistemas biodiversos de los bosques en terrenos para la agricultura, simplificando nuestro régimen alimenticio de tal forma que 98 por ciento de los alimentos del mundo se obtienen de sólo 12 cultivos de plantas y 14 especies animales. Los expertos están preocupados porque este régimen alimenticio está dañando nuestra salud y la de nuestro medio ambiente.



“Para alimentar a la creciente población del mundo en forma eficiente y equitativa, necesitamos una ‘nueva agricultura’ que no sea a expensas de la diversidad de la Tierra”, dijo el científico de CIFOR Terry Sunderland, autor de un reciente trabajo sobre la importancia de la biodiversidad para la seguridad alimentaria.
“Si queremos alimentar a la creciente población del mundo sin comprometer el capital natural que proporcionará los recursos futuros, necesitamos imitar a los pequeños agricultores alrededor del mundo que mantienen la diversidad en sus sistemas de cultivo. Necesitamos maneras innovadoras y aceptables para combinar la conservación de la biodiversidad y la producción de alimentos.”
El ‘capital natural’ del que Sunderland habla está formado por las muchas pero poco comprendidas formas en que la biodiversidad y los bosques apoyan a la agricultura moderna, incluyendo la regulación del flujo de agua y su calidad, servicios de polinización y germoplasma para la mejora de cultivos, mantenimiento del ciclo de nutrientes y fertilidad del suelo, mitigación de los extremos climáticos y control de plagas y enfermedades agrícolas – para empezar.
“A pesar de que la biodiversidad da vida a la agricultura moderna, insistimos en abordar a la agricultura y a la conservación de la biodiversidad como cosas mutuamente excluyentes”, dijo Sunderland. Y esto nos perjudica. Antes, nuestro régimen alimenticio incluía hasta siete mil especies de plantas y varios miles de especies animales. Ahora, aún entre aquellos que contamos con acceso a los alimentos, muchas personas en el mundo en desarrollo y el desarrollado están sufriendo de ‘hambre oculta’: deficiencia de micronutrientes tales como vitaminas y minerales. Un estudio reciente del Centro Mundial de Agroforestería encontró que estos micronutrientes son abundantes en las frutas y vegetales autóctonos que la macro-producción tiende a ignorar.
La seguridad alimentaria es un tema candente, especialmente ahora que la población mundial alcanzó los siete mil millones en 2011, y los líderes del mundo están buscando maneras de incrementar la producción de alimentos para satisfacer las crecientes demandas. Ya producimos suficiente comida para alimentar al mundo, sin embargo, alrededor de mil millones de personas todavía fueron clasificadas como ‘con hambre’ en 2009, al mismo tiempo que hay un número similar de personas con sobrepeso u obesidad.
“Claramente algo está mal en nuestros medios de producción agrícola si al mismo tiempo pueden existir la nutrición deficiente y el consumo en exceso, con efectos negativos para la salud humana en ambos extremos del espectro de la seguridad alimentaria,” explicó Sunderland, quien coeditó una publicación especial reciente del International Forestry Review sobre bosques, biodiversidad y seguridad alimentaria.
El reducir la base genética de nuestros alimentos nos hace más vulnerables a las malas cosechas y, en última instancia, a la hambruna – si consideramos los extremos climáticos que se presentarán con mayor frecuencia como consecuencia del cambio climático, la resistencia de estos monocultivos empieza a parecer aún más frágil.
El sistema también es altamente ineficiente. A nivel mundial, cerca de 1.3 mil millones de toneladas de alimentos se desperdician anualmente – un tercio de los alimentos producidos para el consumo humano. Con cada tonelada de alimentos descompuestos que produce emisiones de metano equivalentes a 3.8 toneladas de carbono, el desperdicio de alimentos a nivel mundial contribuye con el equivalente a unos cinco mil millones de toneladas de dióxido al año, más del doble de la cantidad producida por el ganado del mundo.
Si bien los avances tecnológicos y metodológicos nos han permitido llevar los cultivos caseros al actual nivel industrial, esto ha sucedido generalmente a expensas de la biodiversidad, los bosques, los servicios que los ecosistemas brindan y finalmente, del bienestar humano.
Un informe reciente de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) estima que la pérdida de los beneficios de la biodiversidad y de los servicios del ecosistema asociada con la deforestación de los bosques a nivel mundial nos está costando entre dos y cinco trillones de dólares por año.
La Secretaríade la Convención sobre Diversidad Biológica  estima que todavía descubriremos alrededor de 6,200 especies cada año (excluyendo microbios) y aún estamos averiguando cómo nos pueden ayudar estas especies. El descubrimiento reciente de hongos que se alimentan de plástico  en la selva amazónica es un ejemplo de ello.
Estamos perdiendo todo este potencial —pero el artículo de Sunderland también trae algunas buenas noticias: una nueva agricultura que combine la producción de alimentos y la conservación de la biodiversidad es una opción viable, con la que muchos agricultores ya están utilizando eficazmente la increíble biodiversidad que ofrece nuestro planeta.
“Los sistemas agrícolas más diversos no solamente aumentan los rendimientos, también pueden elevar la resistencia contra los eventos de clima extremo. Muchos pequeños agricultores han estado practicando medidas amigables con la biodiversidad por varias generaciones, y están usando la agro-biodiversidad contra incertidumbres climáticas y ambientales”, dijo Sunderland.
Por ejemplo, en una encuesta de las Naciones Unidas en 2011 sobre proyectos de eco-agricultura en 57 países se encontró que integrando el control natural de plagas y mejorando la fertilidad del suelo se obtenían aumentos en el rendimiento de hasta 80 por ciento. Una revisión de enfoques agro-ecológicos en África mostró que los rendimientos mejoraron entre 50 y 100 por ciento cuando se emplearon métodos de producción integrados.
“Estos resultados muestran que la gestión de las tierras en una base multifuncional, en formas que combinen la producción de alimentos, la conservación de la biodiversidad y el mantenimiento de los servicios de los ecosistemas, debería estar en el primer plano de los esfuerzos para lograr la seguridad alimentaria.”
Para asegurarnos de que Rio+20 envíe un mensaje al mundo sobre la importancia de los bosques para el desarrollo sustentable, CIFOR coordinará una de las conferencias más importantes sobre bosques el 19 de Junio de 2012. La Octava Mesa Redonda en Río+20 debatirá nuevos resultados de investigaciones, las lagunas en el conocimiento, y las consecuencias en las políticas públicas de la integración de los bosques en la solución de los cuatro retos clave para avanzar hacia una economía verde: Energía, alimentos e ingresos, agua, y clima. El cupo es limitado, regístrate aquí para que no te quedes sin participar.

domingo, 22 de abril de 2012

UN ESTUDIO CONSTATA EL AUMENTO DE LA CALIDAD DEL ACEITE DE OLIVA AL REDUCIR LA CANTIDAD DE AGUA DE RIEGO

agenciasinc.es

Un ahorro de agua de entre un 25% y un 90% supone unas pérdidas de producción de aceitunas recolectadas de entre un 36 y un 50% respectivamente. Sin embargo, el rendimiento graso es mayor en los tratamientos deficitarios.



El Grupo de Investigación ACEVIN (Aceites y Vinos) de la UEx, junto a expertos de la Finca La Orden vienen desarrollando durante los últimos años trabajos científicos dirigidos a estudiar la influencia del manejo del agua de riego en plantaciones de olivar en seto sobre la producción, composición y calidad del aceite de oliva.
Un  estudio reciente destaca que un ahorro de agua de entre un 25 y un 90% supone unas pérdidas de producción (en peso de aceitunas recolectadas) de entre un 36 y un 50% respectivamente.  La investigadora de la UEx,Concepción de Miguel, afirma sin embargo que “a pesar de las pérdidas en kilos de aceituna, el rendimiento graso obtenido fue mayor en los tratamientos deficitarios, compensando en parte esta pérdida de cosecha”.
Según este trabajo, los tratamientos restrictivos de riego posibilitaron un incremento de los parámetros que definen la calidad de los aceites, de forma que todos los casos alcanzaron la calificación de “virgen extra”. La investigación revela además que con menos agua aumenta la concentración de compuestos fenólicos con propiedades beneficiosas para la salud, y también se incrementa la concentración de determinados pigmentos que proporcionan una mayor intensidad de color. De esta forma, el aceite obtenido tras la aplicación de los tratamientos de riego deficitario ha sido más amargo, estable  y con mayor intensidad de color.
Las plantaciones de olivar en seto están cobrando cada vez más importancia en la comunidad extremeña, por lo que es de gran interés saber cómo manejar este tipo de explotación a través del riego. Además, este estudio contribuye a valorar los efectos que el uso del agua puede tener tanto en el rendimiento productivo del olivar, como en la caracterización de los aceites extraídos.
Esta investigación, financiada por el Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria, se encuadra dentro de la iniciativa del Campus de Excelencia Internacional (CEI) HIDRANATURA, sobre Gestión Eficiente de Recursos Hidronaturales. HIDRANATURA, tiene la vocación de situar a la Universidad de Extremadura entre las mejores universidades de Europa en el plazo de cinco años. Trabajos como este contribuyen a la consolidación de una investigación científica excelente y multidisciplinar en el ámbito del agua y crea alianzas estratégicas para conseguir la excelencia y relevancia internacional.

sábado, 21 de abril de 2012

MALAS HIERBAS PARA INCREMENTAR LA BIODIVERSIDAD

agenciasinc.es

El proyecto ¿Malas hierbas o diversidad vegetal?, financiado por el Ministerio de Economía y Competitividad, tiene como objetivo verificar la eficacia de algunas de las medidas destinadas a fomentar la biodiversidad en el valle del Ebro. Tres de ellas cumplen con su objetivo.


Campo de esparceta. Imagen: CITA Aragón.

El proyecto ¿Malas hierbas o diversidad vegetal? Su papel como indicador de la eficiencia de medidas agroambientales y de técnicas de agricultura de conservación en secanos cerealistas de Aragón” indica que las tres medidas adoptadas para fomentar la biodiversidad en el valle del Ebro. Así lo demuestran los resultados preliminares y los trabajos realizados en distintos municipios de Zaragoza y en Calamocha (Teruel).
Las medidas adoptadas son tres: mantener el rastrojo de cereal en secano hasta el 31 de diciembre; sembrar esparceta en secano con el fin de proteger la avifauna esteparia y una tercera, que compromete a los agricultores a la creación y mantenimiento de los márgenes internos en los campos.
El mantenimiento del rastrojo hasta el 31 de diciembre, se ha estudiado en 48 campos de la provincia de Zaragoza en 2010 y 2011, la mitad de ellos cumpliendo la medida. Ambos años se ha encontrado un mayor número de especies arvenses en las parcelas que cumplieron la disposición europea y la cobertura del suelo por rastrojo fue mayor.
La siembra de esparceta también ha incrementado la biodiversidad vegetal en Calamocha (Teruel). Para evaluarla se ha estudiado la flora en seis campos de esparceta en su segundo y tercer año en comparación con seis campos de cereal en monocultivo y otros seis campos de cereal sembrados inmediatamente después de la esparceta.
El resultado es un mayor número de especies arvenses en las parcelas de esparceta que en las de cereal. Estos resultados preliminares, indican que la medida incrementa la biodiversidad vegetal con especies que no interfieren negativamente en el cultivo del cereal, siempre y cuando se realice una labor después del cultivo de esparceta.
Finalmente, en la promoción, creación y conservación de márgenes, ribazos o lineros de los campos se inventarió la flora en 15 campos y sus márgenes internos, en tres localidades diferentes. Los resultados demuestran que la cobertura vegetal del suelo en los márgenes fue muy elevada en todos los casos, cubriéndolo en gran parte. El número de especies en los márgenes fue claramente superior al número de especies vegetales encontrado dentro de los campos colindantes y pocas especies eran coincidentes, por lo que no parecen ser un reservorio de malas hierbas.
Los investigadores de Sanidad Vegetal y especialistas en Malherbología, Alicia Cirujeda, Ana Isabel Marí y Carlos Zaragoza del CITA; y Joaquín Aibar, de la Universidad de Zaragoza, en colaboración con Sonia Murillo, del departamento de Agricultura, Ganadería y Medio Ambiente del Gobierno son los responsables de este trabajo.