lunes, 9 de julio de 2012

LOS TOMATES 'ECOLÓGICOS' TIENEN MÁS ANTIOXIDANTES QUE LOS DE CULTIVO TRADICIONAL

agenciasinc.es

Un estudio de la Universidad de Barcelona revela que los tomates de cultivos en los que no se emplean abonos nitrogenados tienen un nivel más elevado de compuestos fenólicos que los tomates de cultivos convencionales.


Los expertos Alexander Medina Remón, Olga Jáuregui, Isidre Casals Ribes, Rosa M. Lamuela y Anna Vallverdú Queralt de la UB. Imagen: UB.

El Grupo de Investigación en Antioxidantes Naturales de la Universidad de Barcelona (UB), que dirige Rosa M. Lamuela, señala que durante el procesado de los ketchups y de los zumos, los polifenoles (antioxidantes naturales de origen vegetal) disminuyen, por lo tanto, "es necesario comprobar que el origen de las diferencias observadas en los estudios anteriores estaba en los tomates y no en la tecnología utilizada en su procesado industrial", apunta Lamuela.
Los polifenoles tienen un gran interés nutricional ya que su consumo se ha asociado a la prevención de enfermedades cardiovasculares, degenerativas y cáncer. Para este estudio, que se ha publicado en Journal of Agricultural and Food Chemistry, el equipo ha utilizado la variedad de tomate Daniela y ha determinado su perfil fenólico (moléculas orgánicas que se encuentran de manera natural en muchos vegetales y que tienen un efecto beneficioso para la salud humana) mediante cromatografía líquida acoplada a espectrometría de masas. Gracias a este método, el grupo de la UB ha podido identificar 34 compuestos fenólicos diferentes en los tomates.
"La ventaja de tomar los polifenoles en los alimentos naturales es que el alimento contiene una gran variedad de estas moléculas y entre ellas se potencian", explica la investigadora quien añade que esto sería más beneficioso para la salud que la administración de componentes fenólicos aislados en forma de suplemento. Como los tomates también tienen licopenos (pigmento vegetal que aporta el color rojo) y otros carotenos, y vitamina C, "son como un paquete de compuestos beneficiosos", manifiesta Lamuela.
¿Cultivos ecológicos o tradicionales?
Las diferencias observadas entre los tomates ecológicos y los convencionales se deben al abono utilizado. "En el caso de la agricultura ecológica no se pueden añadir abonos nitrogenados, lo que implica que las plantas tengan que crear sus propios mecanismos de defensa y, de este modo, aumentan todos los antioxidantes", subraya la Anna Vallverdú Queralt, primera firmante del artículo e investigadora de la UB.
"La planta, cuanto más estrés tiene, más polifenoles genera", indica Lamuela. Numerosas investigaciones científicas indican que el consumo de estos antioxidantes es saludable, pero las investigadoras aseguran que todavía faltan más estudios de evidencia clínica para poder decir que realmente los productos ecológicos son mejores para la salud que los convencionales. El gran reto ahora para Lamuela sería poder realizar un estudio en humanos comparando consumidores de tomates ecológicos con consumidores de tomates convencionales.
En este estudio también han participado los investigadores Olga Jáuregui, de los Centros Científicos y Tecnológicos de la UB (CCiTUB), y Alexander Medina Remón, que junto con Rosa M. Lamuela y Anna Vallverdú Queralt, forman parte del Departamento de Nutrición y Bromatología de la UB, de la Red de Referencia en Tecnología de Alimentos de la Generalitat de Cataluña (XaRTA) y del Instituto de Investigación en Nutrición y Seguridad Alimentaria (INSA-UB). El grupo de investigación también está asociado a las redes CIBER de Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición (CIBERobn) y RETICS, del Instituto de Salud Carlos III.
El gazpacho comercial es saludable
El mismo grupo de investigación, experto en antioxidantes naturales, ha publicado este año otro estudio en el que se analiza la estabilidad de los carotenos y de los polifenoles en gazpachos comerciales conservados en nevera.
En este trabajo, también publicado en el Journal of Agricultural and Food Chemistry, se demuestra que la degradación de estos compuestos no es significativa durante el tiempo de conservación del gazpacho en nevera (tres meses). Así pues, los gazpachos comerciales también son una buena fuente de productos saludables.
"En el gazpacho no solo tienes los polifenoles del tomate; además, hay otros polifenoles que provienen de la cebolla, el ajo, etc. Por eso, es un producto todavía más complejo con respecto a los compuestos fenólicos", afirma Rosa M. Lamuela, de la UB. En esta investigación han colaborado Sara Arranz, del Hospital Clínic (UB-IDIBAPS), e Isidre Casals Ribes, de los CCiTUB.
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Referencia bibliográfica:

Vallverdú-Queralt, A.; Jáuregui, O.; Medina-Remón, A.; Lamuela-Raventós, R. M. "Evaluation of a method to characterize the phenolic profile of organic and conventional tomatoes" Journal of Agricultural and Food Chemistry, abril de 2012, 4, 60(13), 3373-3380.

lunes, 2 de julio de 2012

EL NEBULOSO ORIGEN DE LA AGRICULTURA

noticiasdelaciencia.com

Aunque sería exagerado afirmar que el origen de la agricultura se pierde en la Noche de los Tiempos, lo cierto es que diversas investigaciones realizadas en los últimos años nos pintan una imagen llena de niebla sobre los inicios de esta técnica y modo de vida, probablemente la base primordial para la civilización tal como la entendemos.


Diversas investigaciones de los últimos años pintan una imagen llena de niebla sobre los inicios de la agricultura, una técnica y modo de vida que fue probablemente la base primordial para la civilización tal como la entendemos. Foto: Amazings/NCYT/JMC

En algún momento de la historia humana, un momento que a buen seguro se repitió muchas veces en bastantes lugares distintos y de forma independiente, alguien pensó que ayudar a crecer exclusivamente a vegetales comestibles en un terreno de fácil acceso para él o ella sería una opción mucho mejor que tener que recorrer amplias zonas de los alrededores para buscar y recolectar esa comida, dispersa casi al azar, y mezclada con vegetales sin utilidad o incluso peligrosos.
A partir de esa idea simple pero genial, la agricultura comenzó a funcionar.
Las primeras dudas surgen, obviamente, al intentar averiguar cuándo se llevó a cabo la primera actividad agrícola. Se tiende a aceptar que el cultivo de las plantas comestibles apareció bastante de repente en Oriente Próximo hace unos 11.000 años, y que de allí se extendió hacia otras partes. Sin embargo, un polémico estudio de 2008, realizado por el equipo de Robin Allaby, de la Universidad de Warwick en el Reino Unido, basado en un nuevo modelo matemático, sugiere que la agricultura comenzó en realidad mucho antes de lo que se asume, concretamente unos diez milenios antes. De ser ciertas las conclusiones basadas en algunos análisis y defendidas por un sector de expertos, en la zona del yacimiento arqueológico Ohalo II, en Siria, algunos cereales silvestres habrían sido cultivados unos 10.000 años antes de la fecha que se consideraba como la más antigua en la historia de la agricultura, antes incluso del último máximo glacial (hace entre 18.000 y 15.000 años).
Según las conclusiones de éste y otros estudios, el desarrollo de la agricultura habría sido mucho más lento de lo que se ha venido creyendo, y no se habría basado en unas pocas especies específicas siendo domesticadas, sino en bastantes, con combinaciones posteriores de ellas y otros elementos de configuración que demostrarían que el surgimiento de las especies de cultivo fue un proceso mucho más complejo de lo que se creía.
Otra pregunta para la que quizá nunca se halle una respuesta del todo fiable es la de cuál fue el primer vegetal cultivado por el Ser Humano. En esto, hay hipótesis para todos los gustos. El equipo de Ofer Bar-Yosef de la Universidad de Harvard en Estados Unidos, y E. Kislev y Anat Hartmann de la Universidad de Bar-Ilan en Israel, apostó por el higo hace varios años. Estos arqueobotánicos encontraron indicios de que el inicio de la agricultura pudo haberse producido con el cultivo del higo en Oriente Próximo. Según sus conclusiones, por tanto, ese puesto privilegiado del Primer Cultivo de la Humanidad no les correspondería a vegetales de la talla del trigo, la cebada y las legumbres, que se han venido considerando candidatos obvios.
El arroz ha tenido históricamente en algunos países un papel fundamental como recurso alimenticio esencial. Ese es el caso de China. Sin embargo, aunque usualmente se asocia el arroz con la agricultura china, bastantes arqueólogos han venido creyendo hasta hace poco que el mijo fue el alimento más importante vinculado al desarrollo del Norte de China. Esta idea ya no está tan clara desde las investigaciones llevadas a cabo en el yacimiento arqueológico de Liangchengzhen por especialistas de la Universidad de Toronto en Canadá, el Museo Field de Chicago y la Universidad china de Shandong. Las conclusiones a las que llegó el equipo del antropólogo Gary Crawford, de la citada universidad canadiense, indican que no sólo se cultivó mijo, sino que de hecho el arroz fue aparentemente la fuente principal de alimento, y que además el trigo también entró en escena. Según esto, el rápido crecimiento de las primeras ciudades septentrionales de China, fundadas entre los años 2400 y 2000 aC, se debió en buena parte al éxito agrícola con los cultivos de arroz y trigo.
El maíz es otro de los cultivos más importantes del planeta. En tanto que muchas evidencias indican que el maíz fue "domesticado" (adaptado a partir de sus ancestros salvajes) primeramente en México, el momento y lugar de esta domesticación temprana, y los eventos que favorecieron su dispersión, están todavía sujetos a debate. Análisis realizados en años recientes sugieren que el maíz fue domesticado en México en fecha tan lejana como hace 10.000 años. Así lo determinó el equipo de John Jones, del Departamento de Antropología en la Universidad Estatal de Washington en Pullman, y sus colegas Mary Pohl y Kevin Pope, quienes evaluaron múltiples líneas de evidencias, incluyendo restos paleobotánicos, así como análisis de genes.
El cacahuete (o maní), y la calabaza cuentan con ejemplos muy antiguos de cultivo en América. En el caso de las laderas de los Andes en el norte del Perú, se encontraron hace varios años evidencias del cultivo de ambos, que respaldan la idea de que parte del desarrollo temprano de la agricultura en América se produjo en asentamientos agrícolas de los Andes. El equipo de Tom D. Dillehay de la Universidad Vanderbilt en Estados Unidos encontró en el Valle de Ñanchoc, de la citada región, pruebas del cultivo de calabaza hace unos 9.200 años, y del de cacahuete hace 7.600. Los investigadores creen que el desarrollo de la agricultura entre la gente de Ñanchoc sirvió como catalizador para cambios culturales y sociales que acabaron llevando al poder político institucionalizado, y a la aparición de nuevos pueblos en el altiplano andino y a lo largo de la costa, hace entre 4.000 y 5.500 años. Los nuevos hallazgos indican que la agricultura desempeñó en esa evolución un papel más extenso de lo que se creía.
En Europa, la agricultura como estilo de vida tardó bastante tiempo en llegar. Lo hizo, según se cree, hace unos 6.000 años, procedente de Oriente Próximo. En qué zonas se implantó primero y cuál fue la ruta de propagación por Europa constituyen también dos puntos bastante sujetos a debate. Las dudas parecen estar aclarándose gracias a un estudio reciente, para el que se hicieron análisis de ADN de 5.000 años de antigüedad, tomado de restos mortales de humanos de la Edad de Piedra desenterrados en Suecia. Todo apunta ahora a que la práctica de la agricultura se fue implantando progresivamente desde el sur de Europa hacia el norte del continente, siendo los inmigrantes del sur los que llevaron las técnicas agrícolas a los pueblos del norte. Los conocimientos agrícolas no fueron lo único que introdujeron en la región los primeros agricultores europeos. A juzgar por los datos genéticos, esos agricultores pioneros de Europa a la postre mezclaron sus genes con los de los cazadores-recolectores que vivían allí, una relación que condujo al genoma europeo moderno.
El equipo de Pontus Skoglund, Mattias Jakobsson y Anders Gotherstrom, los tres de la Universidad de Uppsala en Suecia, analizó los datos genéticos de dos culturas diferentes de la antigüedad: una de cazadores-recolectores, y otra de agricultores. Ambas existieron en la misma época, separadas por menos de 400 kilómetros (249 millas). Después de comparar estos datos con los de poblaciones europeas modernas, los investigadores encontraron que los datos genéticos de los cazadores-recolectores de la Edad de Piedra no concordaban con los perfiles genéticos predominantes de las poblaciones modernas, y en cambio se parecían más a los típicos de los finlandeses. Por su parte, la genética que debió ser típica de los agricultores, y que fue analizada por el equipo de investigación, se parecía mucho a la de las poblaciones mediterráneas.
En el caso europeo, cuando se ponen estos resultados en el debido contexto arqueológico, comienza a emerger una imagen de aquella época, en la que los intrépidos pioneros de la agricultura en Europa migraron de sur a norte a través del continente, asentándose en regiones cada vez más al norte, y mezclándose finalmente con las poblaciones residentes de cazadores-recolectores. En consecuencia, esta migración prehistórica, que extendió por primera vez la agricultura a todo el continente, forjó los genomas de la mayoría de los europeos modernos.

jueves, 7 de junio de 2012

DETECTAN 55 MILLONES DE CAMBIOS GENÉTICOS EN LA EVOLUCIÓN DEL MAÍZ SALVAJE AL ACTUAL

agenciasinc.es

Tres trabajos internacionales han detectado millones de diferencias en el genoma de variantes de maíz (Zea mays) de todo el mundo. El registro de estas mutaciones escribe la historia de su domesticación por el ser humano.


La evolución ha seleccionado la uniformidad de las semillas: salvaje (abajo), criollo (centro) y domesticado (superior). Imagen: Thomas Kono.

Los genetistas van al grano. En esta ocasión, han comparado secuencias de ADN de 103 líneas de maíz salvajes y cultivadas de todo el mundo y han identificado 55 millones de variaciones genéticas. Estas mutaciones son fruto de 10.000 años de agricultura, durante los cuales el ser humano ha alterado genéticamente las especies vegetales al domesticarlas y cultivarlas.
Esta semana la revista Nature Genetics publica tres trabajos internacionales que describen esta evolución del maíz (Zea mays).
El trabajo, liderado por Jer-Ming Chia, investigador del laboratorio Cold Spring Harbor (EE UU), ha identificado 55 millones de mutaciones puntuales, llamadas ‘polimorfismos de un solo nucleótido’ en el lenguaje de los genetistas. Dentro de una misma especie, son las diferencias en la posición de los cuatro ladrillos que construyen una secuencia de ADN (adenina, timina, citosina y guanina) los que confieren las variaciones genómicas entre individuos.
Además de resecuenciar 103 líneas de maíz, salvajes y domesticadas, también analizaron la secuencia del maicillo (Tripsacum dactyloides).
Posteriormente, estos datos fueron analizados por Matthew B. Hufford, científico de la Universidad de California en Davis (EE UU), y su equipo. Los biotecnólogos identificaron las regiones del genoma que se seleccionaron en los primeros tiempos de la domesticación del maíz, y pudieron detectar las sucesivas mejoras de las variedades locales y actuales. De esta manera, localizaron los cambios genéticos durante la transición del carácter salvaje al actual del maíz.
Por último, Jinping Jiao y sus colegas de la Universidad de Agricultura de China resecuenciaron otras 278 líneas de maíz, lo que les permitió definir las regiones implicadas genéticamente en la domesticación del cereal.
Los millones de variaciones genéticas recién descubiertas representan una información muy valiosa para los genetistas que trabajan en mejorar el rendimiento de las cosechas. El cereal más cultivado del mundo –seguido por el trigo y el arroz– representa un reto para los científicos: tiene una secuencia de 2.300 millones de bases, tantos genes como un ser humano e incluso más diversos. En 2009, la revista Science anunció la secuenciación del genoma del maíz, que había comenzado en 2005 con un proyecto de 31 millones de dólares.

Referencia bibliográfica:

Chia, J-M. et al.: “Maize HapMap2 identifies extant variation from a genome in flux”. Hufford, M.B. et al.: “Comparative population genomics of maize domestication and improvement”. Jiao, Y. et al.: “Genome-wide genetic changes during modern breeding of maize”. Nature Genetics: 1-5, 1-4, 1-4, 3 de junio 2012. DOI: 10.1038/ ng.2313- ng.2309-ng.2312

miércoles, 30 de mayo de 2012

EL PLANETA PUEDE ALIMENTAR A MÁS GENTE DE FORMA MÁS EFICIENTE

ecoticias.com

El mundo puede alimentarse con menos producción de alimentos de lo que anteriormente se había previsto si recurre a la agricultura sostenible, reduce los residuos y frena el consumo excesivo, dijo el miércoles la Organización para la Alimentación y la Agricultura (FAO) de Naciones Unidas.



Si persisten los patrones actuales de consumo, el mundo necesitará incrementar la producción de alimentos en un 60 por ciento para 2050 respecto a los niveles de 2005-07 para alimentar a una población que se espera que llegue a 9.000 millones de habitantes - frente a los aproximadamente 7.000 millones de la actualidad, según estimaciones de la FAO.
Sin embargo, es posible alimentar a la población con un incremento más pequeño de la producción de alimentos, dijo la FAO en un informe previo a la cumbre de desarrollo sostenible en Río de Janeiro.
Del lado de la producción, los sistemas agrícolas y alimentarios deberían reducir sus impactos negativos sobre el medio ambiente, incluyendo el agotamiento del suelo y el agua además de las emisiones de efecto invernadero, dijo el informe.
Por el lado del consumo, la población ha de reducir las pérdidas y los desechos de alimentos, que suponen unos 1.300 millones de toneladas al año, aproximadamente un tercio de la producción mundial de alimentos para consumo humano.
"Tenemos que tomar decisiones políticas valientes que afectarán a los patrones de crecimiento de ingresos, cambios en las preferencias de la dieta, niveles de desperdicios de comida y en cómo se usa la producción agrícola para propósitos no alimentarios", dijo el informe.
Los gobiernos que acuden a la cumbre Rio+20 de junio deberían comprometerse a acelerar los esfuerzos para reducir el hambre y la desnutrición y usar las guías voluntarias de la ONU sobre el derecho a alimentos, dijo la FAO.
La cumbre Rio+20, del 20 al 22 de junio, atraerá previsiblemente a más de 50.000 participantes, y los políticos se verán presionados por los ecologistas, que piden objetivos para el desarrollo sostenible con el espíritu de la cumbre de la Tierra en Río hace 20 años.
El desarrollo sostenible es imposible sin erradicar el hambre en un mundo donde más de 900 millones de personas no tienen suficiente para comer, dijo el director general de la FAO, José Graziano da Silva, en el informe.
"No podemos llamar desarrollo sostenible mientras persista esta situación, mientras casi uno de cada siete hombres, mujeres y niños son dejados de lado, víctimas de la desnutrición", dijo.

miércoles, 23 de mayo de 2012

EL EMPLEO DE INOCULANTES (BIOFERTILIZANTES) PERMITE REDUCIR EL USO DE FERTILIZANTES QUÍMICOS

ecoticias.com

El empleo de inoculantes microbianos permite reducir el uso de fertilizantes tradicionales para los cultivos en unos casos, y aumentar su eficiencia en otros, ya que se basan en bacterias existentes en la rizosfera --la parte del suelo más cercana a las raíces de las plantas-- y en el interior de las propias raíces.



Estos productos se llaman biofertilizantes y, entre otros efectos, fijan nitrógeno atmosférico en las leguminosas, lo que reemplaza al abono tradicional con nitrógeno. También mejoran la eficiencia de las plantas en la absorción de los elementos químicos, y solubilizan nutrientes del suelo, para que las plantas los aprovechen mejor, de manera que mejoran la eficiencia de los abonos.
Los biofertilizantes, además, contribuyen a desarrollar la industria en el medio rural puesto que "se adaptan mejor y, por tanto, son más eficaces las bacterias autóctonas", lo cual favorece la producción de inoculantes en empresas locales, al contrario que los productos químicos que "por su homogeneidad pueden ser producidos por una multinacional en cualquier lugar del mundo", según ha destacado el profesor de la Universidad de León (ULE) Fernando González Andrés, investigador del Instituto de Medio Ambiente, Recursos Naturales y Biodiversidad, que dirige esta investigación en la ULE.
El objetivo es "utilizar" microorganismos autóctonos y específicos para cada cultivo desarrollados por una empresa local, aunque para que la empresa sea viable "es necesario crear una cartera amplia de productos", según ha subrayado González Andrés en declaraciones realizadas a Europa Press.
No obstante, ha advertido de la dificultad de "proteger con patentes" estos microorganismos ya que, como seres vivos, "no se patentan", aunque "sí se puede registrar el microorganismo y patentar el producto final formulado" para la agricultura.

COMIENZOS

González Andrés ha aclarado que el proyecto se inició en 2005 para conseguir microorganismos que sustituyeran "completamente" el empleo de abono con nitrógeno en leguminosas, concretamente para la alubia de la Indicación Geográfica Protegida (IGP) La Bañeza-León.
En la actualidad el consorcio de centros públicos de investigación que participan en el proyecto está formado por la ULE, la Universidad de Salamanca, y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas de Salamanca.
Los investigadores trabajan no sólo en inoculantes para reemplazar el abono nitrogenado en las leguminosas, sino en otros biofertilizantes con el fin de mejorar la nutrición de cultivos como el pimiento de la IGP Fresno-Benavente, la alfalfa de Tierra de Campos, el plantón de fresa, zanahorias, tomate y, a través de un proyecto de cooperación al desarrollo, también con la habichuela y el banano de la República Dominicana. Desde 2010 estos productos microbianos no solo están basados en bacterias sino también en hongos micorrícicos.
Para su financiación, el consorcio cuenta con el apoyo de la Junta de Castilla y León, el Ministerio de Economía y Competitividad (Mineco) y la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (ACID), aunque su financiación "no ha sido ajena a la crisis".

ORIENTADA AL MUNDO EMPRESARIAL

La investigación de este consorcio tiene una "clara vocación" de transferencia a empresas, lo que se concreta en la colaboración con el sector agropecuario para desarrollar un proyecto que ha recibido financiación del Mineco dentro del Plan Nacional de Investigación Científica, Desarrollo e Innovación Tecnológica 2008-2011, a través de la convocatoria Innpacto, cofinanciado por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (Feder).
Según las mismas fuentes, el objetivo principal del proyecto es lanzar al mercado un producto tecnológicamente avanzado que "maximice" el aprovechamiento del abono en por parte de los cultivos, para lo cual presenta "diferentes abordajes" en función de la naturaleza química del abono, así como de las propiedades físico-químicas y biológicas del suelo donde se va a aplicar.
En todos los casos, la maximización de la eficiencia "va paralela a una reducción de las pérdidas de nutrientes en el suelo", lo que tiene "un doble beneficio, tanto para el agricultor como medioambiental".

PRESUPUESTO

El importe total de la financiacion del MINECO y los fondos FEDER es de 1.096.769,70 euros, de los cuales se ha concedido un presupuesto de 68.528,40 euros a la ULE, con una duración de cuatro años.
La financiación recibida por el grupo de investigación de la  Universidad de León denominado 'Ingeniería Química y Ambiental:  Bioprocesos', para la realización de este proyecto "permite la  transferencia a la empresa y en consecuencia a la sociedad", de los  conocimientos generados por el grupo, el cual ha recibido otros tres proyectos de la misma convocatoria Innpacto.

miércoles, 16 de mayo de 2012

UN PROYECTO EUROPEO PERMITIRÁ MEJORAR LA CALIDAD DE LAS SEMILLAS

agenciasinc.es

El Centro Hispanoluso de Investigaciones Agrarias (Ciale) de la Universidad de Salamanca es la única entidad española que participa en un proyecto europeo que se acaba de aprobar y que durante los próximos cuatro años tratará de estudiar la calidad de las semillas de diversas especies vegetales. La idea es comprobar de qué manera pueden influir las condiciones ambientales en aspectos como la germinación, con el objetivo de lograr mejores semillas.


Placas en las que los científicos del Ciale realizan experimentos con los vegetales. Imagen: DiCYT.

Los investigadores salmantinos han entrado en este proyecto como expertos en señalización hormonal de las semillas, de manera que se centrarán en conocer "cómo a través de las distintas hormonas se regula la formación de la semilla hasta su germinación”, explica a DiCYT Óscar Lorenzo, científico del Ciale que lidera el grupo español. En la iniciativa participan también científicos de Austria, Reino Unido, Alemania y Francia.
La línea de investigación se centra en el estudio de las hormonas vegetales que regulan la germinación. Una de ellas se denomina ácido abscísico (ABA) y, además de regular la expresión de los factores transcripcionales para hacer que la planta sea capaz de defenderse de agresiones externas, es clave en la dormición de las semillas, es decir, que inhibe la germinación.
Por el contrario, las giberelinas interrumpen esa fase para dar paso a la germinación. Por eso, uno de los objetivos del proyecto es “estudiar los mecanismos de estas hormonas y mejorarlos desde el punto de vista de los estreses”. Frente a condiciones adversas para las plantas en forma de sequía, salinidad, falta de nutrientes o cualquier otra condición de estrés, estas hormonas son claves para que una semilla salga adelante o no lo haga.

Marcadores genéticos

Los científicos pretenden analizar los genes, las proteínas y los metabolitos de las semillas para analizar cómo se regulan en función del estrés que sufren. Si se encuentran los marcadores genéticos clave, un simple análisis de unas semillas podría en un futuro permitir saber si son viables en un determinado periodo de tiempo. Así, una empresa del sector podría decidir cuándo comercializar exactamente unas semillas en función de las expectativas de germinación que tengan.
“Buscaremos variedades que tengan mayor potencial germinativo y un posterior desarrollo de la planta más prometedor”, señala el científico. “Si a la hora de germinar la planta, esta ya ha tenido problemas, es probable que sea más débil y trataremos de encontrar especies fuertes”, añade.
El grupo de Lorenzo trabaja en Arabidopsis thaliana, una planta fácil de manejar que se utiliza como modelo para muchas investigaciones. Sin embargo, sus socios europeos incorporan al proyecto más de 20 especies de interés para la agricultura, como los cereales, el guisante, el tomate o la col. “Cada grupo ha incorporado las propuestas que más le interesan, por ejemplo, los franceses están interesados en la cebada porque tiene aplicaciones en la producción de cerveza”, comenta el investigador.
De hecho, hay bastantes empresas interesadas en el proyecto, sobre todo en las semillas de los cereales, ya que están interesadas en que se mantengan viables durante más tiempo.
Los alemanes llevarán el peso de la investigación genética, mientras que la Universidad de Warwick (Reino Unido), que posee una gran infraestructura de invernaderos, se encargará de inducir las condiciones de estrés en las semillas que después estudiarán el resto de los grupos. Así, todos los científicos del proyecto trabajarán con el mismo material.
Bajo el título "EcoSeed-Impacts of Environmental Conditions on Seed Quality", esta investigación forma parte del programa EuropeanKnowledge Based Bio-Economy (KBBE), que aportará en los próximos años tres millones de euros para su desarrollo. De esta cantidad, 250.000 euros se invertirán en la parte de la investigación que le corresponde al Ciale.

martes, 15 de mayo de 2012

MANUAL DE PRODUCCIÓN ECOLÓGICA DE SEMILLAS Y PLANTELES DE HORTÍCOLAS

ecoticias.com

El Manual de producción ecológica de semillas y planteles de hortícolas consiste en una herramienta que ofrece, tanto a empresas productoras de semilla y plantel con sistema convencional, como a agricultores o personas aficionadas a la horticultura; un marco teórico así como las bases prácticas para sacar adelante su actividad de manera sostenible.



Se trata de un manual completo que aborda los aspectos genéticos y ecológicos, los procesos productivos, las instalaciones, las materias primas, etc; que se dirige a todo aquel que quiera obtener semillas o planteles según el sistema ecológico, tanto si se realiza para la autoproducción como si la producción tiene como objetivo la venta a terceros.
El Manual se publica en el marco del proyecto Llavorae.cat, el cual ha sido subvencionado por el programa de Proyectos Innovadores de acuerdo con la Orden TRE/293/2010, patrocinado por el Servicio de Ocupación de Cataluña y cofinanciado por el Fondo Social Europeo.

¿Cómo obtenerlo?

El Manual se puede descargar gratuitamente en el blog del CEDRICAT, la página web del Espacio de Recursos Agroecológicos o bien en la sección de Producción Agraria Ecológica del Departamento de Agricultura, Ganadería, Pesca, Alimentación y Medio Natural. También está disponible en formato papel, a un coste de 10 €, que se puede adquirir a través del apartado de publicaciones de la web de la Era o bien contactando con el CEDRICAT a través de cedricat@cedricat.cat o llamando al 973 484 320.