martes, 18 de diciembre de 2012

MODELOS DE SIMULACIÓN DE CULTIVOS PREDICEN LOS EFECTOS DE EL NIÑO Y LA NIÑA EN ESPAÑA

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Investigadores de la Universidad Politécnica de Madrid y de la Universidad Complutense de Madrid han desarrollado un estudio conjunto sobre los efectos de la variabilidad climática global en los cultivos de verano en la Península Ibérica.


Se realizaron las simulaciones con datos meteorológicos observados a diario procedentes de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET). Imagen: intef

La variabilidad climática y los cambios en la frecuencia de los eventos extremos tienen un impacto directo sobre los rendimientos de los cultivos y los daños en las cosechas. Los grupos AgSystems de la ETSI Agrónomos de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) y TROPA de la Facultad de Ciencias Físicas de la UCM dentro del clúster Cambio Global y Nuevas Energías del Campus de Excelencia Internacional Campus Moncloa, están estudiando la simulación de las tendencias futuras de las anomalías del clima y de los rendimientos agrícolas que nos ayudará a adaptar un sistema de cultivo para aprovechar las condiciones favorables o reducir los efectos de las condiciones adversas.
El fenómeno de El Niño es un calentamiento de las aguas en el Pacífico Ecuatorial oriental, que afecta no solo a los trópicos sino también a las latitudes medias. El fenómeno contrario se denomina La Niña y se caracteriza por un enfriamiento de las aguas en dicha región. Ambos fenómenos influyen en el clima a nivel global pero los efectos son diferentes dependiendo de la región. El fenómeno El Niño se utiliza en algunos países (por ejemplo Australia) como ayuda para caracterizar la estación de cultivo siguiente.
Hasta ahora no se había encontrado una relación clara de este tipo para nuestro país, pero los resultados preliminares del equipo AgSystems-TROPA indican que el índice El Niño puede ser útil para este propósito también en la Península Ibérica. Para ello se esta realizando un trabajo multidisciplinar relacionando las variaciones en el rendimiento agrícola con las alteraciones sufridas por la temperatura de la superficie del mar a nivel global, ya que el océano representa la principal fuente de predictibilidad del clima en estas escalas.
El grupo AgSystems genera datos de rendimiento simulados con modelos de cultivos, los cuales representan los principales procesos fisiológicos y ecológicos que gobiernan el crecimiento y el desarrollo del cultivo utilizando ecuaciones matemáticas. El modelo de cultivos se calibra y valida con datos experimentales independientes, y tiene en cuenta las condiciones meteorológicas, de suelo y de manejo del cultivo según el lugar de simulación.
 
El cultivo de maíz como referencia
 
El maíz en regadío es el cultivo de referencia utilizado para representar a los cultivos de verano. En el caso particular del estudio, las simulaciones de rendimiento se obtuvieron con el modelo de cultivo CERES Maize, el cual fue calibrado y validado en tres localidades de la Península Ibérica con diferentes regímenes de temperatura y precipitación: Lugo, Getafe y Albacete. Se realizaron las simulaciones con datos meteorológicos observados a diario (radiación, precipitación, temperatura máxima y mínima) disponibles para estas localidades, procedentes de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET). En las simulaciones se introdujeron perfiles de suelos reales y la descripción genética de variedades de maíz y del manejo específico y adaptado a cada una de las localidades.
El equipo TROPA-UCM ha relacionado las fluctuaciones en el rendimiento a lo largo del periodo de estudio con la variabilidad del océano a nivel global en meses precedentes a la cosecha, encontrando relaciones significativas con el fenómeno de El Niño (o La Niña), siendo mucho más claras en los años de rendimientos extremos (altos y bajos rendimientos).
 
La Niña aumenta los cultivos en el norte y los disminuye en el centro y el sureste
 
En particular, se ha encontrado que en el Noroeste de la Península Ibérica, representado por Lugo, los eventos de La Niña están significativamente relacionados con un aumento del rendimiento de maíz, y una disminución durante los años de El Niño. Esta relación es muy clara y aparece desde la primavera, fecha en la que se siembra el cultivo. Sin embargo, en el centro y Sureste de la Península Ibérica (Albacete y Getafe), los años de La Niña se han relacionado con una disminución en el rendimiento del maíz, pudiéndose predecir esta disminución desde estaciones previas al ciclo del cultivo. No obstante, en esta región de la Península no hay un aumento claro del rendimiento en los años de El Niño.
Las relaciones encontradas pueden ser útiles para anticipar anomalías de rendimientos (más altos o bajos de lo normal) lo que puede ayudar a adaptar un sistema de cultivo con antelación: contratación de seguros, cambios en fechas de siembra, elección de especies y variedades, así como cambios en el manejo de la fertilización y el riego y el establecimiento de un sistema de alerta temprana. Los modelos de simulación de cultivos están demostrando ser una herramienta útil para estos propósitos.

miércoles, 5 de diciembre de 2012

PREDICCIONES SOBRE EL DESCENSO DE LA PRODUCTIVIDAD AGRÍCOLA DENTRO DE 40 AÑOS

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Si no se ponen en marcha medidas que lo impidan, en diversas partes del mundo, sobre todo en las naciones en vías de desarrollo, el rendimiento de bastantes de los principales cultivos agrícolas disminuirá por culpa del calentamiento global.


El calentamiento global amenaza con reducir la productividad de los campos agrícolas. (Foto: Amazings / NCYT / JMC)

Ésta es una de las sombrías conclusiones a las que se ha llegado en un estudio hecho público por el Programa de Investigación sobre Cambio Climático, Agricultura y Seguridad Alimentaria (CCAFS, por sus siglas en inglés), dependiente del consorcio internacional CGIAR (cuyo nombre deriva de las siglas en inglés de Grupo Consultor sobre Investigación Agrícola Internacional).
Los rendimientos de tres de los cultivos más importantes, el trigo, el arroz y el maíz, disminuirán en muchos países en vías de desarrollo a medida que las temperaturas vayan ascendiendo y la lluvia se vuelva más imprevisible. Ésta es una de las conclusiones del nuevo estudio. En él también se ha hecho un análisis de los efectos potenciales del cambio climático en 22 de los cultivos agrícolas más importantes del mundo.
Para mediados de este siglo, el cambio climático podría causar que los rendimientos de trigo bajo sistemas de irrigación en los países en vías de desarrollo disminuyeran en un 13 por ciento. En el caso del cultivo de arroz bajo sistemas de irrigación en estos mismos países, el descenso podría ser de hasta un 15 por ciento. En África, muchos campesinos que cultivan maíz, el cual no se adapta tan bien a las altas temperaturas como otros vegetales, podría perder de un 10 a un 20 por ciento de su rendimiento actual.
Otras fuentes adicionales de alimento también sufrirán descensos de rendimiento en muchos lugares. El costo de alimentar al ganado con maíz y grano en general, será más caro. Y la disponibilidad de los recursos pesqueros, que son particularmente susceptibles al incremento de las temperaturas y a la mayor salinidad oceánica, será cada vez más escasa.
A las fuentes vegetales de proteínas no les irá mucho mejor. La soja se enfrenta a dificultades crecientes ante la subida del termómetro en diversas zonas. Incluso cultivos vigorosos como el mijo y la lenteja pueden ver mermada su productividad si sufren un calor excesivo.
Las temperaturas superiores y los cambios en los patrones de lluvia perjudicarán a bastantes más cosas que los rendimientos agrícolas. Estos cambios nocivos también alterarán los ecosistemas en los que se apoya la agricultura. Las fuentes de agua dulce, ya un tanto escasas en varias regiones del globo, serán aún más precarias cuando la lluvia se torne menos predecible.
Las alteraciones en los ecosistemas provocadas por el cambio climático pueden propiciar cambios en la intensidad de plagas de insectos herbívoros y epidemias de enfermedades en los vegetales, lo que limitará aún más la producción de alimentos. "De hecho, incluso aunque los cultivos puedan resistir el ascenso de las temperaturas y la escasez de precipitaciones, sus rendimientos podrían caer por culpa de estos otros desastres", subraya Philip Thornton, del CCAFS.

miércoles, 21 de noviembre de 2012

LOS CULTIVOS CUBIERTA POSIBILITAN UNA AGRICULTURA MÁS SOSTENIBLE

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Investigadores de la Universidad Politécnica de Madrid han demostrado que reemplazar el barbecho tradicional por cultivos cubierta –cultivos secundarios que no pretenden aumentar la producción– reduce la contaminación por nitratos sin incrementar la salinidad ni reducir el rendimiento.


Vista de uno de los ensayos de cebada, veza, colza y suelo desnudo. Imagen: José Luis Gabriel Pérez.
 
Un trabajo de investigadores del grupo de Sistemas Agrarios (AgSystems) de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) en colaboración con el de Calidad de Suelos y Aplicaciones Medioambientales ha concluido que la utilización de cultivos cubierta durante los períodos intercultivo reduce la cantidad de nutrientes libres en el suelo fijándolos a su biomasa. Así, este tipo de cultivos se presentan como una alternativa muy interesante al barbecho, ya que su uso disminuiría la contaminación de los acuíferos.
El barbecho es una práctica agrícola común en condiciones semiáridas como la española, y que consiste en mantener el suelo libre de vegetación durante el periodo variable que queda entre la cosecha del último cultivo y la siembra del siguiente. Esto permite una mayor acumulación de agua y nutrientes en el suelo, que en principio serán aprovechados por el cultivo siguiente. Sin embargo, esta acumulación de agua y nutrientes incrementa el riesgo de que se produzcan eventos importantes de lavado de sales, productos fitosanitarios e incluso nutrientes (con la contaminación de acuíferos que conlleva), y más si estos periodos de barbecho y acumulación coinciden con los periodos de lluvia más intensa o prolongada.
Una de las alternativas más interesantes para reducir estos riesgos es la introducción de cultivos cubierta o captura. Estos cultivos secundarios no pretenden dar lugar a una producción de frutos o granos como tal, sino reducir la cantidad de nutrientes libres en el suelo (fijándolos en su biomasa) durante los periodos intercultivo, reduciendo así su riesgo de lavado.
 
Una alternativa al barbecho
 
Para analizar la eficiencia de estos cultivos cubierta, así como los posibles efectos negativos sobre el cultivo principal (en este caso el maíz), los investigadores de la UPM desarrollaron diversos ensayos con distintos tipos de cultivos cubierta durante seis años consecutivos en la finca “La Chimenea” del IMIDRA así como en los Campos de Prácticas de la ETS de Ingenieros Agrónomos. Estos ensayos contaron con una monitorización continua tanto del desarrollo y cobertura de los cultivos como de la humedad del suelo a varias profundidades para cada uno de los tratamientos.
Como resultado de estos ensayos se concluyó que estos cultivos son realmente eficientes en el control del lavado de nitratos, principalmente las especies de la familia de las gramíneas, y aunque ninguna especie presentó reducción del rendimiento del maíz siguiente, las especies de leguminosas presentaron un efecto más beneficioso en cuanto a producción que el resto.
Otro de los aspectos que se estudiaron fue el riesgo de un incremento en la salinidad del suelo que pudiese afectar a la producción del maíz al reducir el lavado. En este sentido, se ha observado que aunque efectivamente hay una reducción en la cantidad de sales que se pierden por lavado, el balance total de sales continúa siendo negativo en el sistema pese a introducir cultivos cubierta y no se observó ningún incremento en el suelo en ninguno de sus horizontes, incluso reduciéndose en las capas superficiales, mejorando así las condiciones para la siembra y germinación del maíz. El trabajo ha sido financiado por el Plan Nacional de investigación y la Comisión Europea.
 
Referencia bibliográfica:
 
Gabriel, J.L., Muñoz-Carpena, R., Quemada, M., 2012. The role of cover crops in irrigated systems: water balance, nitrate leaching and soil mineral nitrogen accumulation. Agric. Ecosyst. Environ. 155, 50–61.
Gabriel, J.L., Almendros, P., Hontoria, C., Quemada, M., 2012. The role of cover crops in irrigated systems: Soil salinity and salt leaching. Agric. Ecosyst. Environ. 158, 200–207.
Gabriel, J.L., M. Quemada. 2011. Replacing bare fallow with cover crops in a maize cropping system: Yield, N uptake and fertiliser fate. European Journal of Agronomy 34(3): 133-143.

jueves, 15 de noviembre de 2012

LOS ÁCAROS SE ALÍAN CON LOS CÍTRICOS

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Un estudio coordinado por investigadores del Instituto Agroforestal Mediterráneo de la Universidad Politécnica de Valencia, en colaboración con la Universidad de Navarra y la empresa belga Biobest Belgium N.V. ha constatado que los ácaros depredadores del suelo constituyen un perfecto aliado para hacer frente a la plaga de trips en cítricos causada por Pezothrips kellyanus, un diminuto insecto que afecta a la piel de los frutos.



 
Expertos del Instituto Agroforestal Mediterráneo (IAM) han analizado cuatro huertos de cítricos situados en Valencia e identificaron quince especies de ocho familias de ácaros, de los cuales, los más abundantes fueron Parasitus americanus (Parasitidae) y Gaeolaelaps aculeifer (Hypoaspis aculeifer).
A partir de los resultados obtenidos de las pruebas de campo y laboratorio, han concluído que el ácaro que mejor podría actuar contra la plaga de trips en cítricos cuando está en tierra es Gaeolaelaps aculeifer. El trabajo ha sido publicado recientemente en la revista Biological Control.
Según explica Ferran Garcia, investigador del IAM y profesor de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Agronómica y del Medio Natural de la Universidad Politécnica de Valencia (UPV), el trips constituye un grave problema económico para el sector citrícola: “este insecto provoca una cicatriz redonda en la parte alta del fruto. Se trata de una afección meramente estética, pero con unas graves consecuencias.
 Por ejemplo, en el caso de la producción valenciana, la mitad se destina a la exportación y un fruto afectado por esta plaga no puede exportarse, con las pérdidas económicas que ello conlleva”.
 
Cuanto más estiércol, menos trips
 
Para tratar de buscar una solución a este problema, los investigadores de la UPV abrieron una línea de trabajo no explorada hasta el momento: se plantearon estudiar la fauna presente en el suelo de los huertos y su incidencia en la aparición o no de la plaga.
“Se trata del primer estudio en España que ha evaluado el comportamiento de los ácaros de la tierra y cómo su mayor o menor presencia puede afectar a la población de trips y, por tanto, a la aparición o no de daños en la cosecha”, señala Cristina Navarro, investigadora del IAM.
“Del estudio concluimos que existe una relación directa entre la mayor presencia de este ácaro en la tierra y la menor de trips en el cítrico. Ello sugiere que estos ácaros podrían constituir una alternativa a los productos químicos utilizados actualmente”, añade García.
Por otro lado, los investigadores llevaron a cabo diferentes ensayos para determinar si las aplicaciones foliares de insecticidas o la adición de materia orgánica al suelo afecta la abundancia de ácaros depredadores del suelo. “Aquellos terrenos a los que se le añade compostaje de estiércol tienen más ácaros depredadores; mientras que el tratamiento con clorpirifos no afecta a la abundancia de los mismos”, concluye Navarro.

jueves, 8 de noviembre de 2012

LAS MALLAS ABSORBENTES DE RADIACIÓN UV REDUCEN LAS PLAGAS DE PULGÓN

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Investigadores de la Universidad Politécnica de Madrid, en colaboración con el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, concluyen que la disminución de luz ultravioleta en el entorno reduce la propagación y la densidad poblacional del pulgón, disminuyendo así el uso excesivo de plaguicidas.


Colonia de Macrosiphum euphorbiae sobre lechuga. Imagen: Alberto Fereres
 
El uso de mallas absorbentes de luz ultravioleta (UV) consigue reducir la incidencia del pulgón de la patata (M. euphorbiae) sobre el cultivo de lechuga. Esto es lo que ha concluido un estudio llevado a cabo por el grupo de investigación de Manejo Integrado de Plagas de la ETSI Agrónomos de la Universidad Politécnica de Madrid UPM en colaboración con el grupo de Insectos Vectores de Patógenos de Plantas del Instituto de Ciencias Agrarias del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).
"Estas mallas deben ser consideradas como herramientas importantes en el control integrado de pulgones en cultivos cubiertos, reduciendo así el exceso de aplicaciones plaguicidas, lo que repercute positivamente en el coste de producción así como en el medio ambiente y la salud humana", apuntan los expertos.
El Manejo Integrado de Plagas (MIP) implica el uso de múltiples tácticas para optimizar el control de toda clase de plagas. Entre las tácticas de control que deben ser desarrolladas en el MIP se incluyen métodos físicos que evitan residuos en materias primas y reducen al mínimo los daños al medio ambiente. En este contexto, las cubiertas que absorben luz UV han demostrado servir para reducir el impacto de varias plagas de insectos como los pulgones, moscas blancas, polillas y trips. De hecho, se sabe que la radiación UV es importante en las señales visuales de la mayoría de los insectos, ya que modifican su comportamiento de vuelo y aterrizaje.
 
Una especie perjudicial en la agricultura
 
Los pulgones se encuentran entre los insectos más dañinos de cultivos tanto al aire libre como bajo techo, pudiendo causar pérdidas cuantiosas. En particular, Macrosiphum euphorbiae es una de las especies de áfidos más dañinas del mundo capaz de transmitir decenas de virus vegetales y colonizar numerosas especies hortícolas. Por ello, se eligió esta especie para evaluar el efecto de las mallas absorbentes de luz UV sobre su desarrollo y dispersión. En este caso, los investigadores decidieron analizar si la malla absorbente de luz UV (Bionet®) era capaz de reducir la incidencia del pulgón de la patata (M. euphorbiae) sobre el cultivo de lechuga.
Para este estudio se realizaron durante tres temporadas ensayos en los que invernaderos de lechuga protegidos unos con cubierta convencional y otros con malla Bionet® fueron infestados artificialmente con dicho pulgón. Su población fue estimada con muestreos semanales en todas las plantas. Dicha población creció exponencialmente en los dos entornos, pero fue significativamente más baja cuando se encontraba bajo la malla absorbente de luz UV.
De igual manera, en condiciones de laboratorio, los parámetros de la tabla de vida fueron significativamente reducidos bajo la malla Bionet®. Además, los análisis estadísticos mostraron que la distribución espacial del pulgón disminuida eficazmente en ambiente pobre de luz UV.
Además de este trabajo, la unidad de protección de cultivos de la ETSI Agrónomos de la UPM y el grupo de Insectos Vectores de Patógenos de Plantas (ICA-CSIC) mantienen una línea de colaboración, gracias a proyectos nacionales, para el estudio de nuevos aspectos como el efecto de cubiertas absorbentes de radiación UV sobre enemigos naturales de las plagas y sobre virus de plantas.
 
Referencia bibliográfica:
 
Legarrea, S; Diaz, BM; Plaza, M; Barrios, L; Morales, I; Vinuela, E; Fereres, A. Diminished UV radiation reduces the spread and population density of Macrosiphum euphorbiae (Thomas) [Hemiptera: Aphididae] in lettuce crops. HORTICULTURAL SCIENCE, 39 (2):74-80; 2012.

jueves, 27 de septiembre de 2012

UN NUEVO ABONO ORGÁNICO RALENTIZA LA DEGRADACIÓN DE LOS FUNGICIDAS

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Un equipo de invastigadores del CSIC y de la Universiad de La Rioja han descubierto un nuevo abono orgánico a base de hongos que hace más lenta la degradación de los fungicidas. El objetivo, dicen los investigadores, es disminuir el riesgo de contaminación de suelos y aguas del entorno.



El Instituto de Recursos Naturales y Agrobiología de Salamanca (IRNASA, centro del CSIC) ha analizado los efectos que produce la aplicación de residuos orgánicos como abono sobre la degradación de los fungicidas que llegan al suelo tras ser aplicados para combatir enfermedades de las plantas.
En concreto, en colaboración con la Universidad de La Rioja, los científicos han estudiado cómo se disipan algunos de estos productos químicos cuando los agricultores aplican simultáneamente al suelo como enmienda un sustrato postcultivo de hongos. Los resultados, publicados en la revista Journal of Agricultural and Food Chemistry, indican que estos residuos orgánicos hacen más lenta la degradación de los fungicidas, con lo cual se disminuye el riesgo de contaminación de suelos y aguas del entorno.
"Es importante estudiar estos procesos porque en las prácticas agrícolas se aplican tanto pesticidas como enmiendas orgánicas y la interacción entre ambos puede dar lugar a contaminaciones de aguas superficiales por escorrentías o de aguas subterráneas por lixiviación", señala en declaraciones a DiCYT María Jesús Sánchez, investigadora principal del grupo de 'Contaminación de Suelos y Aguas por Pesticidas' del IRNASA, que firma el artículo junto a sus compañeros Jesús María Marín-Benito y Sonia Rodríguez-Cruz y a Marisol Andrades, investigadora riojana.
El sustrato postcultivo de hongos es un material orgánico que queda como residuo después de cultivar setas o champiñones y está compuesto por los materiales del compost utilizado para su producción: paja, serrín, estiércol, carbohidratos o yeso. Precisamente, en La Rioja el cultivo más destacado después del viñedo es el cultivo del champiñón, así que este desecho podría emplearse después como fertilizante en los suelos de los viñedos, debido a que tienen un contenido muy bajo en materia orgánica. De esta forma, se evita el envío de residuos orgánicos a los vertederos, tal y como indica la legislación europea, y se obtienen beneficios para otro cultivo.
En el laboratorio y en trabajos de campo
La aplicación de residuos orgánicos a los suelos en combinación con productos químicos para las plantas ya ha sido estudiada anteriormente por el IRNASA, que ha demostrado tanto en el laboratorio como en trabajos de campo que modifica la adsorción, movilidad y degradación de los plaguicidas. En esta ocasión, el trabajo publicado estudia la disipación de cuatro fungicidas de diferente estructura química: iprovalicarb, metalaxil, penconazol y pirimetanil, muy utilizados en el cultivo de la vid para combatir enfermedades como el oídio y el mildiú y la podredumbre.
Un agricultor puede aplicar al suelo del viñedo los sustratos postcultivo de hongos directamente, cuando aún están frescos, o tras un proceso de compostaje, pero según los datos de la investigación las consecuencias son muy diferentes. Con el residuo compostado, disminuye la velocidad de degradación de todos los fungicidas. Sin embargo, el residuo fresco apenas frena la velocidad de degradación en alguno de los compuestos químicos.
 
Controlar la degradación
 
La conclusión es que los residuos postcultivo de champiñón "pueden servir para controlar el mecanismo de degradación de los fungicidas". Esto tiene un aspecto positivo, ya que evitan que se dispersen rápidamente y puedan llegar, por ejemplo, a aguas subterráneas o a aguas superficiales. Sin embargo, como aspecto negativo está la persistencia del producto químico en el ambiente durante más tiempo, aunque "el final deseado para los fungicidas es su transformación en CO2". Por otra parte, el sustrato postcultivo puede favorecer también la formación de productos de degradación con diferente capacidad de adsorción por el suelo que el fungicida original. Asimismo, las comunidades microbianas del suelo también sufren modificaciones debido a la combinación de residuos orgánicos y fungicidas.
Aunque el artículo publicado en Journal of Aricultural and Food Chemistry hace referencia a una situación muy específica que se da principalmente en La Rioja, "el objetivo es sacar conclusiones generales que sirvan también para otros tipos de residuos", indica el grupo de investigación. El trabajo se ha realizado en colaboración con el Centro Tecnológico de Investigación del Champiñón, en La Rioja, y la empresa Intraval. El proyecto ha sido financiado por el Ministerio de Economía y Competitividad.
 

jueves, 13 de septiembre de 2012

LOS ECOSISTEMAS MANIPULADOS POR EL HOMBRE TIENEN UN MAYOR RIESGO DE PLAGAS

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Las enfermedades de las plantas causan cada año unas pérdidas medias del 15% en la producción agrícola mundial. Investigadores del CBGP-UPM participan en un estudio, publicado en PLoS Pathogens, que muestra que las plantas que crecen en ecosistemas agrarios son más propensas al ataque de los virus.

La planta y la flor del chiltepin. Imagen: UPM.

El impacto de algunas epidemias, como la del mildiu de la patata en Europa a mediados del siglo XIX o la de la grafiosis del olmo en el último tercio del siglo XX, han tenido efectos sanitarios, ecológicos, socioeconómicos y políticos mucho mayores, comparables a las de las enfermedades humanas y de animales más devastadoras.
Una de las cuestiones más estudiadas por los expertos es la razón por la que los ataques de las plagas y enfermedades son en general más graves en los ecosistemas agrícolas en comparación con los silvestres.
Un equipo de investigadores del Centro de Biotecnología y Genómica de Plantas de la Universidad Politécnica de Madrid (CBGP-UPM / INIA) y del Instituto de Ecología de la Universidad Nacional Autónoma de México, liderado por Fernando García-Arenal, se ha propuesto averiguar las razones que explican este fenómeno, buscando evidencias epidemiológicas para algunas de las hipótesis que se manejan en la comunidad científica.
Entre las teorías que se manejan en el estudio, publicado recientemente en PLoS Pathogens, destacan las que hacen referencia a la reducción de la diversidad de especies del hábitat y de la diversidad genética de la planta huésped en los agroecosistemas, junto al aumento de su densidad.
 
El caso del pimiento silvestre
 
El primer paso para analizar todas estas teorías fue seleccionar el vegetal con el que se iba a realizar este trabajo, un factor muy importante por la dificultad para obtener datos de una misma especie huésped en ecosistemas silvestres y agrícolas.
Para superar este obstáculo, los investigadores aprovecharon que la domesticación de diversas especies de plantas silvestres de uso humano se está produciendo en Mesoamérica en la actualidad. Como huésped focal del trabajo escogieron el pimiento silvestre o chiltepín (Capsicumannuumvar glabriusculum), antecesor silvestre del pimiento cultivado.
El chiltepín crece en hábitats agrícolas y silvestres, y sus plantas muestran síntomas de enfermedades virales en todos los hábitats, por lo que es idóneo para analizar la relación entre los cambios ecológicos causados por la actividad humana y la emergencia de enfermedades.
Durante tres años, los expertos estudiaron poblaciones de chiltepín de distintas regiones de México en hábitats con desigual nivel de intervención humana y estimaron la incidencia de infección por virus, la incidencia de plantas con síntomas, la diversidad de especies del hábitat, así como la diversidad genética de la población de chiltepín y su densidad.
“El análisis de los datos demostró que cuanto mayor es el nivel de intervención humana, mayor es la incidencia de infección viral y de plantas sintomáticas, es decir, mayor es el riesgo de enfermedad”, explica García-Arenal.
Además, la intervención humana está asociada a una menor diversidad de especies del hábitat, una menor diversidad genética y un aumento de la densidad de plantas de la misma especie, todos ellos factores que incrementan el riesgo de enfermedades en la población vegetal.
El trabajo, financiado por la Fundación BBVA, el Plan Nacional de I+D+i, España, y el Instituto de Ecología, UNAM (México), también tiene un interés particular en el contexto del problema que representa la disminución actual de la diversidad de los ecosistemas de todo el mundo debida, entre otros factores, a actividades humanas.
“La disminución de la biodiversidad se asocia en general con la extinción de especies, con el agotamiento de los recursos naturales y con un empobrecimiento de los servicios que prestan los ecosistemas.
“Otro efecto principal de la pérdida de biodiversidad es que favorece la emergencia de las enfermedades de las plantas, un aspecto del que es menos consciente la sociedad y que también es cada vez más evidente en el caso de enfermedades de humanos o de animales. Por tanto, los resultados no son sólo relevantes para entender las interacciones planta-virus, sino que pueden tener una aplicación general para comprender la emergencia de las enfermedades infecciosas”, asegura el investigador del CBGP-UPM_INIA.
 
Referencia bibliográfica:
 
Israel Pagán, Pablo González-Jara, Alejandra Moreno-Letelier, Manuel Rodelo-Urrego, Aurora Fraile, Daniel Piñero, Fernando García-Arenal. "Effect of Biodiversity Changes in Disease Risk: Exploring Disease Emergence in a Plant-Virus System". PLoS Pathogens julio de 2012

jueves, 16 de agosto de 2012

IDENTIFICAN 22 VARIEDADES DE MANZANO AUTÓCTONO DE NAVARRA RESISTENTES A ENFERMEDADES

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Existen 22 variedades muy resistentes al fuego bacteriano y moteado del manzano, dos de las enfermedades que mayores daños y perjuicio económico producen en los cultivos. Este es uno de los resultados de la investigación llevada a cabo durante ocho años por el Instituto de Tecnología Agroalimentaria de la Universidad de Gerona.


Manzanas afectadas por moteado

De aproximadamente un centenar de variedades de manzano autóctono de Navarra analizadas, 22 se han mostrado especialmente resistentes al fuego bacteriano y al moteado del manzano, según un estudio del Instituto de Tecnología Agroalimentaria de la Universidad de Gerona.
Los resultados del trabajo, dirigido por Jesús Murillo, catedrático de Producción Vegetal y responsable del grupo de investigación Protección de cultivos de la Universidad Pública de Navarra, han sido publicados recientemente en la revista científica Euphytica.
La investigación se inició con 103 variedades de manzano autóctono de Navarra, que forman parte de una colección de 253 variedades mantenida por el Instituto Técnico de Gestión Agrícola de Navarra (ITGA) en las localidades de Sartaguda y Santesteban e incluidas en el banco de germoplasma de manzano de la UPNA. En una primera fase se investigó la incidencia del fuego bacteriano y, posteriormente, se ha trabajado en conocer la resistencia de las distintas variedades al moteado del manzano.
En producción de sidra, podría implementarse una producción de tipo orgánica, donde no se utilicen fungicidas
El fuego bacteriano, causado por la bacteria Erwinia amylovora, es una enfermedad que causa pérdidas importantes cuando ataca a los cultivos de manzanos o perales, ya que en muchas ocasiones la única solución es la poda drástica de los árboles o su eliminación. En cuanto al moteado, está causado por el hongo Venturia inaequalis; es una de las enfermedades más importantes del manzano y afecta a hojas y frutos.
Según explica el investigador Alejandro Martínez-Bilbao, “hemos encontrado 22 variedades especialmente interesantes por su resistencia a las dos enfermedades. Las 22 son poco susceptibles al fuego bacteriano y presentan diferente resistencia ante el hongo causante del moteado; y de esas 22 variedades, cinco han destacado por sus cualidades agronómicas”. En concreto, estas cinco variedades de manzano para sidra son las denominadas 'Erremedio', 'Merealiña', 'Xarpaxar', 'Peaugon-Monsur' (origen Echauri) y '3.1.50' (origen Puente La Reina).

Evitar el uso de fungicidas

El estudio completo ha tenido una duración de ocho años, dos de experimentación y seis de observación de campo en la plantación experimental del ITG de Santesteban. El principal objetivo fue conocer la resistencia de los manzanos para sidra a las citadas enfermedades, especialmente al moteado. “Hay que tener en cuenta que el tratamiento habitual es el uso de fungicidas —indica el investigador—, pero en cultivos de variedades comerciales es preciso realizar varios tratamientos para que el árbol no se vea afectado y la fruta sea comercializable; además, se produce un descenso de la producción y, estéticamente, el fruto también resulta más feo”.
A raíz de los resultados, el campo de aplicaciones queda abierto: por ejemplo, en producción de sidra, podría implementarse una producción de tipo orgánica, donde no se utilicen fungicidas, o una producción de tipo integrada en la que, al contar con variedades más resistentes, el uso de fungicidas y productos fitosanitarios en general sea menor.
Otra de las vías apunta a la mejora genética de las variedades, a partir de aquellas que se han mostrado más resistentes a la enfermedad. “Esto sería a más largo plazo —señala Alejandro Martínez— porque es preciso realizar más estudios y ver de qué manera se podrían implementar estas variedades para realizar un programa de mejora genética mediante cruce o clonación de esos genes”.
En este sentido, aclara que “hay genes que, desde hace unos 50 años, están siendo introducidos para hacer resistentes a los manzanos, pero el patógeno varía y supera la resistencia. Una de las ventajas que nosotros hemos determinado es que las resistencias que presentan estas variedades ahora identificadas son distintas de aquellas que han sido superadas por el patógeno”
De las 103 variedades analizadas inicialmente frente a fuego bacteriano, 48 resultaron poco susceptibles a la enfermedad, lo que significa que resisten mejor y pueden evitar la tala del árbol. Posteriormente se analizaron in vitro 92 variedades de manzano, entre las que se incluyeron las 48 anteriores. Y de éstas, 22 resultaron no sólo más resistentes al fuego bacteriano sino también al moteado del manzano.

jueves, 2 de agosto de 2012

EL EFECTO DE LA EROSIÓN EÓLICA EN LAS COMUNIDADES BACTERIANAS DE LOS SUELOS AGRÍCOLAS

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Es evidente que un viento muy fuerte puede arrancar tierra poco protegida en un terreno y dificultar el uso agrícola de ese terreno.
Ahora, un nuevo estudio corrobora la existencia de un efecto menos obvio del viento pero igual de problemático: El viento no sólo puede arrastrar las partículas sueltas del suelo, sino también a los microbios beneficiosos que ayudan a enriquecer los suelos, a limpiarlos de sustancias contaminantes, y a reciclar los nutrientes de la tierra.


El viento puede arrastrar a los microbios beneficiosos presentes en los suelos agrícolas. (Foto: Amazings / NCYT / MMA)


Empleando una potente técnica de secuenciación de ADN, un equipo dirigido por Terrence Gardner y Verónica Acosta Martínez, del Servicio de Investigación Agrícola del Departamento estadounidense de Agricultura (USDA-ARS), analizó la diversidad bacteriana en tres suelos agrícolas de Míchigan, y en dos tipos de sedimentos de erosión (partículas grandes y polvo fino) generados a partir de estos suelos durante un experimento en un túnel de viento.
Los resultados de los análisis indican no sólo que los conjuntos de microbios en las partículas grandes eran diferentes a los presentes en el polvo, sino también que los dos tipos de sedimentos erosionados eran más ricos en ciertos tipos de microbios, en comparación con el suelo inicial.
Los hallazgos hechos en este estudio sugieren que bacterias específicas habitan en puntos específicos del suelo, y por ello diferentes grupos y especies pueden ser arrastrados dependiendo del tipo de partículas que se desprenden y son arrastradas por la acción erosiva del viento.
Es importante saber cuáles son las especies de microbios que los suelos agrícolas están perdiendo, tal como advierte la microbióloga Verónica Acosta Martínez, porque diferentes microbios ejercen diferentes papeles en los procesos del suelo.
Dicho de otro modo, los resultados de la investigación corroboran la idea de que la erosión ocasionada por los vientos puede tanto reducir la diversidad microbiana general en los campos de cultivo, como también hacer que grupos esenciales específicos de bacterias se vuelvan muy escasos en las capas superficiales de los suelos afectados.
Ayudar a los agricultores y a los responsables de políticas agrarias a adoptar prácticas que conserven mejor los suelos es uno de los principales objetivos del equipo de trabajo del citado Servicio de Investigación Agrícola del USDA, un grupo que también incluye a Ted Zobeck, Scott Van Pelt, Matt Baddock, y Francisco Calderón.


lunes, 9 de julio de 2012

LOS TOMATES 'ECOLÓGICOS' TIENEN MÁS ANTIOXIDANTES QUE LOS DE CULTIVO TRADICIONAL

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Un estudio de la Universidad de Barcelona revela que los tomates de cultivos en los que no se emplean abonos nitrogenados tienen un nivel más elevado de compuestos fenólicos que los tomates de cultivos convencionales.


Los expertos Alexander Medina Remón, Olga Jáuregui, Isidre Casals Ribes, Rosa M. Lamuela y Anna Vallverdú Queralt de la UB. Imagen: UB.

El Grupo de Investigación en Antioxidantes Naturales de la Universidad de Barcelona (UB), que dirige Rosa M. Lamuela, señala que durante el procesado de los ketchups y de los zumos, los polifenoles (antioxidantes naturales de origen vegetal) disminuyen, por lo tanto, "es necesario comprobar que el origen de las diferencias observadas en los estudios anteriores estaba en los tomates y no en la tecnología utilizada en su procesado industrial", apunta Lamuela.
Los polifenoles tienen un gran interés nutricional ya que su consumo se ha asociado a la prevención de enfermedades cardiovasculares, degenerativas y cáncer. Para este estudio, que se ha publicado en Journal of Agricultural and Food Chemistry, el equipo ha utilizado la variedad de tomate Daniela y ha determinado su perfil fenólico (moléculas orgánicas que se encuentran de manera natural en muchos vegetales y que tienen un efecto beneficioso para la salud humana) mediante cromatografía líquida acoplada a espectrometría de masas. Gracias a este método, el grupo de la UB ha podido identificar 34 compuestos fenólicos diferentes en los tomates.
"La ventaja de tomar los polifenoles en los alimentos naturales es que el alimento contiene una gran variedad de estas moléculas y entre ellas se potencian", explica la investigadora quien añade que esto sería más beneficioso para la salud que la administración de componentes fenólicos aislados en forma de suplemento. Como los tomates también tienen licopenos (pigmento vegetal que aporta el color rojo) y otros carotenos, y vitamina C, "son como un paquete de compuestos beneficiosos", manifiesta Lamuela.
¿Cultivos ecológicos o tradicionales?
Las diferencias observadas entre los tomates ecológicos y los convencionales se deben al abono utilizado. "En el caso de la agricultura ecológica no se pueden añadir abonos nitrogenados, lo que implica que las plantas tengan que crear sus propios mecanismos de defensa y, de este modo, aumentan todos los antioxidantes", subraya la Anna Vallverdú Queralt, primera firmante del artículo e investigadora de la UB.
"La planta, cuanto más estrés tiene, más polifenoles genera", indica Lamuela. Numerosas investigaciones científicas indican que el consumo de estos antioxidantes es saludable, pero las investigadoras aseguran que todavía faltan más estudios de evidencia clínica para poder decir que realmente los productos ecológicos son mejores para la salud que los convencionales. El gran reto ahora para Lamuela sería poder realizar un estudio en humanos comparando consumidores de tomates ecológicos con consumidores de tomates convencionales.
En este estudio también han participado los investigadores Olga Jáuregui, de los Centros Científicos y Tecnológicos de la UB (CCiTUB), y Alexander Medina Remón, que junto con Rosa M. Lamuela y Anna Vallverdú Queralt, forman parte del Departamento de Nutrición y Bromatología de la UB, de la Red de Referencia en Tecnología de Alimentos de la Generalitat de Cataluña (XaRTA) y del Instituto de Investigación en Nutrición y Seguridad Alimentaria (INSA-UB). El grupo de investigación también está asociado a las redes CIBER de Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición (CIBERobn) y RETICS, del Instituto de Salud Carlos III.
El gazpacho comercial es saludable
El mismo grupo de investigación, experto en antioxidantes naturales, ha publicado este año otro estudio en el que se analiza la estabilidad de los carotenos y de los polifenoles en gazpachos comerciales conservados en nevera.
En este trabajo, también publicado en el Journal of Agricultural and Food Chemistry, se demuestra que la degradación de estos compuestos no es significativa durante el tiempo de conservación del gazpacho en nevera (tres meses). Así pues, los gazpachos comerciales también son una buena fuente de productos saludables.
"En el gazpacho no solo tienes los polifenoles del tomate; además, hay otros polifenoles que provienen de la cebolla, el ajo, etc. Por eso, es un producto todavía más complejo con respecto a los compuestos fenólicos", afirma Rosa M. Lamuela, de la UB. En esta investigación han colaborado Sara Arranz, del Hospital Clínic (UB-IDIBAPS), e Isidre Casals Ribes, de los CCiTUB.
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Referencia bibliográfica:

Vallverdú-Queralt, A.; Jáuregui, O.; Medina-Remón, A.; Lamuela-Raventós, R. M. "Evaluation of a method to characterize the phenolic profile of organic and conventional tomatoes" Journal of Agricultural and Food Chemistry, abril de 2012, 4, 60(13), 3373-3380.

lunes, 2 de julio de 2012

EL NEBULOSO ORIGEN DE LA AGRICULTURA

noticiasdelaciencia.com

Aunque sería exagerado afirmar que el origen de la agricultura se pierde en la Noche de los Tiempos, lo cierto es que diversas investigaciones realizadas en los últimos años nos pintan una imagen llena de niebla sobre los inicios de esta técnica y modo de vida, probablemente la base primordial para la civilización tal como la entendemos.


Diversas investigaciones de los últimos años pintan una imagen llena de niebla sobre los inicios de la agricultura, una técnica y modo de vida que fue probablemente la base primordial para la civilización tal como la entendemos. Foto: Amazings/NCYT/JMC

En algún momento de la historia humana, un momento que a buen seguro se repitió muchas veces en bastantes lugares distintos y de forma independiente, alguien pensó que ayudar a crecer exclusivamente a vegetales comestibles en un terreno de fácil acceso para él o ella sería una opción mucho mejor que tener que recorrer amplias zonas de los alrededores para buscar y recolectar esa comida, dispersa casi al azar, y mezclada con vegetales sin utilidad o incluso peligrosos.
A partir de esa idea simple pero genial, la agricultura comenzó a funcionar.
Las primeras dudas surgen, obviamente, al intentar averiguar cuándo se llevó a cabo la primera actividad agrícola. Se tiende a aceptar que el cultivo de las plantas comestibles apareció bastante de repente en Oriente Próximo hace unos 11.000 años, y que de allí se extendió hacia otras partes. Sin embargo, un polémico estudio de 2008, realizado por el equipo de Robin Allaby, de la Universidad de Warwick en el Reino Unido, basado en un nuevo modelo matemático, sugiere que la agricultura comenzó en realidad mucho antes de lo que se asume, concretamente unos diez milenios antes. De ser ciertas las conclusiones basadas en algunos análisis y defendidas por un sector de expertos, en la zona del yacimiento arqueológico Ohalo II, en Siria, algunos cereales silvestres habrían sido cultivados unos 10.000 años antes de la fecha que se consideraba como la más antigua en la historia de la agricultura, antes incluso del último máximo glacial (hace entre 18.000 y 15.000 años).
Según las conclusiones de éste y otros estudios, el desarrollo de la agricultura habría sido mucho más lento de lo que se ha venido creyendo, y no se habría basado en unas pocas especies específicas siendo domesticadas, sino en bastantes, con combinaciones posteriores de ellas y otros elementos de configuración que demostrarían que el surgimiento de las especies de cultivo fue un proceso mucho más complejo de lo que se creía.
Otra pregunta para la que quizá nunca se halle una respuesta del todo fiable es la de cuál fue el primer vegetal cultivado por el Ser Humano. En esto, hay hipótesis para todos los gustos. El equipo de Ofer Bar-Yosef de la Universidad de Harvard en Estados Unidos, y E. Kislev y Anat Hartmann de la Universidad de Bar-Ilan en Israel, apostó por el higo hace varios años. Estos arqueobotánicos encontraron indicios de que el inicio de la agricultura pudo haberse producido con el cultivo del higo en Oriente Próximo. Según sus conclusiones, por tanto, ese puesto privilegiado del Primer Cultivo de la Humanidad no les correspondería a vegetales de la talla del trigo, la cebada y las legumbres, que se han venido considerando candidatos obvios.
El arroz ha tenido históricamente en algunos países un papel fundamental como recurso alimenticio esencial. Ese es el caso de China. Sin embargo, aunque usualmente se asocia el arroz con la agricultura china, bastantes arqueólogos han venido creyendo hasta hace poco que el mijo fue el alimento más importante vinculado al desarrollo del Norte de China. Esta idea ya no está tan clara desde las investigaciones llevadas a cabo en el yacimiento arqueológico de Liangchengzhen por especialistas de la Universidad de Toronto en Canadá, el Museo Field de Chicago y la Universidad china de Shandong. Las conclusiones a las que llegó el equipo del antropólogo Gary Crawford, de la citada universidad canadiense, indican que no sólo se cultivó mijo, sino que de hecho el arroz fue aparentemente la fuente principal de alimento, y que además el trigo también entró en escena. Según esto, el rápido crecimiento de las primeras ciudades septentrionales de China, fundadas entre los años 2400 y 2000 aC, se debió en buena parte al éxito agrícola con los cultivos de arroz y trigo.
El maíz es otro de los cultivos más importantes del planeta. En tanto que muchas evidencias indican que el maíz fue "domesticado" (adaptado a partir de sus ancestros salvajes) primeramente en México, el momento y lugar de esta domesticación temprana, y los eventos que favorecieron su dispersión, están todavía sujetos a debate. Análisis realizados en años recientes sugieren que el maíz fue domesticado en México en fecha tan lejana como hace 10.000 años. Así lo determinó el equipo de John Jones, del Departamento de Antropología en la Universidad Estatal de Washington en Pullman, y sus colegas Mary Pohl y Kevin Pope, quienes evaluaron múltiples líneas de evidencias, incluyendo restos paleobotánicos, así como análisis de genes.
El cacahuete (o maní), y la calabaza cuentan con ejemplos muy antiguos de cultivo en América. En el caso de las laderas de los Andes en el norte del Perú, se encontraron hace varios años evidencias del cultivo de ambos, que respaldan la idea de que parte del desarrollo temprano de la agricultura en América se produjo en asentamientos agrícolas de los Andes. El equipo de Tom D. Dillehay de la Universidad Vanderbilt en Estados Unidos encontró en el Valle de Ñanchoc, de la citada región, pruebas del cultivo de calabaza hace unos 9.200 años, y del de cacahuete hace 7.600. Los investigadores creen que el desarrollo de la agricultura entre la gente de Ñanchoc sirvió como catalizador para cambios culturales y sociales que acabaron llevando al poder político institucionalizado, y a la aparición de nuevos pueblos en el altiplano andino y a lo largo de la costa, hace entre 4.000 y 5.500 años. Los nuevos hallazgos indican que la agricultura desempeñó en esa evolución un papel más extenso de lo que se creía.
En Europa, la agricultura como estilo de vida tardó bastante tiempo en llegar. Lo hizo, según se cree, hace unos 6.000 años, procedente de Oriente Próximo. En qué zonas se implantó primero y cuál fue la ruta de propagación por Europa constituyen también dos puntos bastante sujetos a debate. Las dudas parecen estar aclarándose gracias a un estudio reciente, para el que se hicieron análisis de ADN de 5.000 años de antigüedad, tomado de restos mortales de humanos de la Edad de Piedra desenterrados en Suecia. Todo apunta ahora a que la práctica de la agricultura se fue implantando progresivamente desde el sur de Europa hacia el norte del continente, siendo los inmigrantes del sur los que llevaron las técnicas agrícolas a los pueblos del norte. Los conocimientos agrícolas no fueron lo único que introdujeron en la región los primeros agricultores europeos. A juzgar por los datos genéticos, esos agricultores pioneros de Europa a la postre mezclaron sus genes con los de los cazadores-recolectores que vivían allí, una relación que condujo al genoma europeo moderno.
El equipo de Pontus Skoglund, Mattias Jakobsson y Anders Gotherstrom, los tres de la Universidad de Uppsala en Suecia, analizó los datos genéticos de dos culturas diferentes de la antigüedad: una de cazadores-recolectores, y otra de agricultores. Ambas existieron en la misma época, separadas por menos de 400 kilómetros (249 millas). Después de comparar estos datos con los de poblaciones europeas modernas, los investigadores encontraron que los datos genéticos de los cazadores-recolectores de la Edad de Piedra no concordaban con los perfiles genéticos predominantes de las poblaciones modernas, y en cambio se parecían más a los típicos de los finlandeses. Por su parte, la genética que debió ser típica de los agricultores, y que fue analizada por el equipo de investigación, se parecía mucho a la de las poblaciones mediterráneas.
En el caso europeo, cuando se ponen estos resultados en el debido contexto arqueológico, comienza a emerger una imagen de aquella época, en la que los intrépidos pioneros de la agricultura en Europa migraron de sur a norte a través del continente, asentándose en regiones cada vez más al norte, y mezclándose finalmente con las poblaciones residentes de cazadores-recolectores. En consecuencia, esta migración prehistórica, que extendió por primera vez la agricultura a todo el continente, forjó los genomas de la mayoría de los europeos modernos.

jueves, 7 de junio de 2012

DETECTAN 55 MILLONES DE CAMBIOS GENÉTICOS EN LA EVOLUCIÓN DEL MAÍZ SALVAJE AL ACTUAL

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Tres trabajos internacionales han detectado millones de diferencias en el genoma de variantes de maíz (Zea mays) de todo el mundo. El registro de estas mutaciones escribe la historia de su domesticación por el ser humano.


La evolución ha seleccionado la uniformidad de las semillas: salvaje (abajo), criollo (centro) y domesticado (superior). Imagen: Thomas Kono.

Los genetistas van al grano. En esta ocasión, han comparado secuencias de ADN de 103 líneas de maíz salvajes y cultivadas de todo el mundo y han identificado 55 millones de variaciones genéticas. Estas mutaciones son fruto de 10.000 años de agricultura, durante los cuales el ser humano ha alterado genéticamente las especies vegetales al domesticarlas y cultivarlas.
Esta semana la revista Nature Genetics publica tres trabajos internacionales que describen esta evolución del maíz (Zea mays).
El trabajo, liderado por Jer-Ming Chia, investigador del laboratorio Cold Spring Harbor (EE UU), ha identificado 55 millones de mutaciones puntuales, llamadas ‘polimorfismos de un solo nucleótido’ en el lenguaje de los genetistas. Dentro de una misma especie, son las diferencias en la posición de los cuatro ladrillos que construyen una secuencia de ADN (adenina, timina, citosina y guanina) los que confieren las variaciones genómicas entre individuos.
Además de resecuenciar 103 líneas de maíz, salvajes y domesticadas, también analizaron la secuencia del maicillo (Tripsacum dactyloides).
Posteriormente, estos datos fueron analizados por Matthew B. Hufford, científico de la Universidad de California en Davis (EE UU), y su equipo. Los biotecnólogos identificaron las regiones del genoma que se seleccionaron en los primeros tiempos de la domesticación del maíz, y pudieron detectar las sucesivas mejoras de las variedades locales y actuales. De esta manera, localizaron los cambios genéticos durante la transición del carácter salvaje al actual del maíz.
Por último, Jinping Jiao y sus colegas de la Universidad de Agricultura de China resecuenciaron otras 278 líneas de maíz, lo que les permitió definir las regiones implicadas genéticamente en la domesticación del cereal.
Los millones de variaciones genéticas recién descubiertas representan una información muy valiosa para los genetistas que trabajan en mejorar el rendimiento de las cosechas. El cereal más cultivado del mundo –seguido por el trigo y el arroz– representa un reto para los científicos: tiene una secuencia de 2.300 millones de bases, tantos genes como un ser humano e incluso más diversos. En 2009, la revista Science anunció la secuenciación del genoma del maíz, que había comenzado en 2005 con un proyecto de 31 millones de dólares.

Referencia bibliográfica:

Chia, J-M. et al.: “Maize HapMap2 identifies extant variation from a genome in flux”. Hufford, M.B. et al.: “Comparative population genomics of maize domestication and improvement”. Jiao, Y. et al.: “Genome-wide genetic changes during modern breeding of maize”. Nature Genetics: 1-5, 1-4, 1-4, 3 de junio 2012. DOI: 10.1038/ ng.2313- ng.2309-ng.2312

miércoles, 30 de mayo de 2012

EL PLANETA PUEDE ALIMENTAR A MÁS GENTE DE FORMA MÁS EFICIENTE

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El mundo puede alimentarse con menos producción de alimentos de lo que anteriormente se había previsto si recurre a la agricultura sostenible, reduce los residuos y frena el consumo excesivo, dijo el miércoles la Organización para la Alimentación y la Agricultura (FAO) de Naciones Unidas.



Si persisten los patrones actuales de consumo, el mundo necesitará incrementar la producción de alimentos en un 60 por ciento para 2050 respecto a los niveles de 2005-07 para alimentar a una población que se espera que llegue a 9.000 millones de habitantes - frente a los aproximadamente 7.000 millones de la actualidad, según estimaciones de la FAO.
Sin embargo, es posible alimentar a la población con un incremento más pequeño de la producción de alimentos, dijo la FAO en un informe previo a la cumbre de desarrollo sostenible en Río de Janeiro.
Del lado de la producción, los sistemas agrícolas y alimentarios deberían reducir sus impactos negativos sobre el medio ambiente, incluyendo el agotamiento del suelo y el agua además de las emisiones de efecto invernadero, dijo el informe.
Por el lado del consumo, la población ha de reducir las pérdidas y los desechos de alimentos, que suponen unos 1.300 millones de toneladas al año, aproximadamente un tercio de la producción mundial de alimentos para consumo humano.
"Tenemos que tomar decisiones políticas valientes que afectarán a los patrones de crecimiento de ingresos, cambios en las preferencias de la dieta, niveles de desperdicios de comida y en cómo se usa la producción agrícola para propósitos no alimentarios", dijo el informe.
Los gobiernos que acuden a la cumbre Rio+20 de junio deberían comprometerse a acelerar los esfuerzos para reducir el hambre y la desnutrición y usar las guías voluntarias de la ONU sobre el derecho a alimentos, dijo la FAO.
La cumbre Rio+20, del 20 al 22 de junio, atraerá previsiblemente a más de 50.000 participantes, y los políticos se verán presionados por los ecologistas, que piden objetivos para el desarrollo sostenible con el espíritu de la cumbre de la Tierra en Río hace 20 años.
El desarrollo sostenible es imposible sin erradicar el hambre en un mundo donde más de 900 millones de personas no tienen suficiente para comer, dijo el director general de la FAO, José Graziano da Silva, en el informe.
"No podemos llamar desarrollo sostenible mientras persista esta situación, mientras casi uno de cada siete hombres, mujeres y niños son dejados de lado, víctimas de la desnutrición", dijo.

miércoles, 23 de mayo de 2012

EL EMPLEO DE INOCULANTES (BIOFERTILIZANTES) PERMITE REDUCIR EL USO DE FERTILIZANTES QUÍMICOS

ecoticias.com

El empleo de inoculantes microbianos permite reducir el uso de fertilizantes tradicionales para los cultivos en unos casos, y aumentar su eficiencia en otros, ya que se basan en bacterias existentes en la rizosfera --la parte del suelo más cercana a las raíces de las plantas-- y en el interior de las propias raíces.



Estos productos se llaman biofertilizantes y, entre otros efectos, fijan nitrógeno atmosférico en las leguminosas, lo que reemplaza al abono tradicional con nitrógeno. También mejoran la eficiencia de las plantas en la absorción de los elementos químicos, y solubilizan nutrientes del suelo, para que las plantas los aprovechen mejor, de manera que mejoran la eficiencia de los abonos.
Los biofertilizantes, además, contribuyen a desarrollar la industria en el medio rural puesto que "se adaptan mejor y, por tanto, son más eficaces las bacterias autóctonas", lo cual favorece la producción de inoculantes en empresas locales, al contrario que los productos químicos que "por su homogeneidad pueden ser producidos por una multinacional en cualquier lugar del mundo", según ha destacado el profesor de la Universidad de León (ULE) Fernando González Andrés, investigador del Instituto de Medio Ambiente, Recursos Naturales y Biodiversidad, que dirige esta investigación en la ULE.
El objetivo es "utilizar" microorganismos autóctonos y específicos para cada cultivo desarrollados por una empresa local, aunque para que la empresa sea viable "es necesario crear una cartera amplia de productos", según ha subrayado González Andrés en declaraciones realizadas a Europa Press.
No obstante, ha advertido de la dificultad de "proteger con patentes" estos microorganismos ya que, como seres vivos, "no se patentan", aunque "sí se puede registrar el microorganismo y patentar el producto final formulado" para la agricultura.

COMIENZOS

González Andrés ha aclarado que el proyecto se inició en 2005 para conseguir microorganismos que sustituyeran "completamente" el empleo de abono con nitrógeno en leguminosas, concretamente para la alubia de la Indicación Geográfica Protegida (IGP) La Bañeza-León.
En la actualidad el consorcio de centros públicos de investigación que participan en el proyecto está formado por la ULE, la Universidad de Salamanca, y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas de Salamanca.
Los investigadores trabajan no sólo en inoculantes para reemplazar el abono nitrogenado en las leguminosas, sino en otros biofertilizantes con el fin de mejorar la nutrición de cultivos como el pimiento de la IGP Fresno-Benavente, la alfalfa de Tierra de Campos, el plantón de fresa, zanahorias, tomate y, a través de un proyecto de cooperación al desarrollo, también con la habichuela y el banano de la República Dominicana. Desde 2010 estos productos microbianos no solo están basados en bacterias sino también en hongos micorrícicos.
Para su financiación, el consorcio cuenta con el apoyo de la Junta de Castilla y León, el Ministerio de Economía y Competitividad (Mineco) y la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (ACID), aunque su financiación "no ha sido ajena a la crisis".

ORIENTADA AL MUNDO EMPRESARIAL

La investigación de este consorcio tiene una "clara vocación" de transferencia a empresas, lo que se concreta en la colaboración con el sector agropecuario para desarrollar un proyecto que ha recibido financiación del Mineco dentro del Plan Nacional de Investigación Científica, Desarrollo e Innovación Tecnológica 2008-2011, a través de la convocatoria Innpacto, cofinanciado por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional (Feder).
Según las mismas fuentes, el objetivo principal del proyecto es lanzar al mercado un producto tecnológicamente avanzado que "maximice" el aprovechamiento del abono en por parte de los cultivos, para lo cual presenta "diferentes abordajes" en función de la naturaleza química del abono, así como de las propiedades físico-químicas y biológicas del suelo donde se va a aplicar.
En todos los casos, la maximización de la eficiencia "va paralela a una reducción de las pérdidas de nutrientes en el suelo", lo que tiene "un doble beneficio, tanto para el agricultor como medioambiental".

PRESUPUESTO

El importe total de la financiacion del MINECO y los fondos FEDER es de 1.096.769,70 euros, de los cuales se ha concedido un presupuesto de 68.528,40 euros a la ULE, con una duración de cuatro años.
La financiación recibida por el grupo de investigación de la  Universidad de León denominado 'Ingeniería Química y Ambiental:  Bioprocesos', para la realización de este proyecto "permite la  transferencia a la empresa y en consecuencia a la sociedad", de los  conocimientos generados por el grupo, el cual ha recibido otros tres proyectos de la misma convocatoria Innpacto.

miércoles, 16 de mayo de 2012

UN PROYECTO EUROPEO PERMITIRÁ MEJORAR LA CALIDAD DE LAS SEMILLAS

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El Centro Hispanoluso de Investigaciones Agrarias (Ciale) de la Universidad de Salamanca es la única entidad española que participa en un proyecto europeo que se acaba de aprobar y que durante los próximos cuatro años tratará de estudiar la calidad de las semillas de diversas especies vegetales. La idea es comprobar de qué manera pueden influir las condiciones ambientales en aspectos como la germinación, con el objetivo de lograr mejores semillas.


Placas en las que los científicos del Ciale realizan experimentos con los vegetales. Imagen: DiCYT.

Los investigadores salmantinos han entrado en este proyecto como expertos en señalización hormonal de las semillas, de manera que se centrarán en conocer "cómo a través de las distintas hormonas se regula la formación de la semilla hasta su germinación”, explica a DiCYT Óscar Lorenzo, científico del Ciale que lidera el grupo español. En la iniciativa participan también científicos de Austria, Reino Unido, Alemania y Francia.
La línea de investigación se centra en el estudio de las hormonas vegetales que regulan la germinación. Una de ellas se denomina ácido abscísico (ABA) y, además de regular la expresión de los factores transcripcionales para hacer que la planta sea capaz de defenderse de agresiones externas, es clave en la dormición de las semillas, es decir, que inhibe la germinación.
Por el contrario, las giberelinas interrumpen esa fase para dar paso a la germinación. Por eso, uno de los objetivos del proyecto es “estudiar los mecanismos de estas hormonas y mejorarlos desde el punto de vista de los estreses”. Frente a condiciones adversas para las plantas en forma de sequía, salinidad, falta de nutrientes o cualquier otra condición de estrés, estas hormonas son claves para que una semilla salga adelante o no lo haga.

Marcadores genéticos

Los científicos pretenden analizar los genes, las proteínas y los metabolitos de las semillas para analizar cómo se regulan en función del estrés que sufren. Si se encuentran los marcadores genéticos clave, un simple análisis de unas semillas podría en un futuro permitir saber si son viables en un determinado periodo de tiempo. Así, una empresa del sector podría decidir cuándo comercializar exactamente unas semillas en función de las expectativas de germinación que tengan.
“Buscaremos variedades que tengan mayor potencial germinativo y un posterior desarrollo de la planta más prometedor”, señala el científico. “Si a la hora de germinar la planta, esta ya ha tenido problemas, es probable que sea más débil y trataremos de encontrar especies fuertes”, añade.
El grupo de Lorenzo trabaja en Arabidopsis thaliana, una planta fácil de manejar que se utiliza como modelo para muchas investigaciones. Sin embargo, sus socios europeos incorporan al proyecto más de 20 especies de interés para la agricultura, como los cereales, el guisante, el tomate o la col. “Cada grupo ha incorporado las propuestas que más le interesan, por ejemplo, los franceses están interesados en la cebada porque tiene aplicaciones en la producción de cerveza”, comenta el investigador.
De hecho, hay bastantes empresas interesadas en el proyecto, sobre todo en las semillas de los cereales, ya que están interesadas en que se mantengan viables durante más tiempo.
Los alemanes llevarán el peso de la investigación genética, mientras que la Universidad de Warwick (Reino Unido), que posee una gran infraestructura de invernaderos, se encargará de inducir las condiciones de estrés en las semillas que después estudiarán el resto de los grupos. Así, todos los científicos del proyecto trabajarán con el mismo material.
Bajo el título "EcoSeed-Impacts of Environmental Conditions on Seed Quality", esta investigación forma parte del programa EuropeanKnowledge Based Bio-Economy (KBBE), que aportará en los próximos años tres millones de euros para su desarrollo. De esta cantidad, 250.000 euros se invertirán en la parte de la investigación que le corresponde al Ciale.

martes, 15 de mayo de 2012

MANUAL DE PRODUCCIÓN ECOLÓGICA DE SEMILLAS Y PLANTELES DE HORTÍCOLAS

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El Manual de producción ecológica de semillas y planteles de hortícolas consiste en una herramienta que ofrece, tanto a empresas productoras de semilla y plantel con sistema convencional, como a agricultores o personas aficionadas a la horticultura; un marco teórico así como las bases prácticas para sacar adelante su actividad de manera sostenible.



Se trata de un manual completo que aborda los aspectos genéticos y ecológicos, los procesos productivos, las instalaciones, las materias primas, etc; que se dirige a todo aquel que quiera obtener semillas o planteles según el sistema ecológico, tanto si se realiza para la autoproducción como si la producción tiene como objetivo la venta a terceros.
El Manual se publica en el marco del proyecto Llavorae.cat, el cual ha sido subvencionado por el programa de Proyectos Innovadores de acuerdo con la Orden TRE/293/2010, patrocinado por el Servicio de Ocupación de Cataluña y cofinanciado por el Fondo Social Europeo.

¿Cómo obtenerlo?

El Manual se puede descargar gratuitamente en el blog del CEDRICAT, la página web del Espacio de Recursos Agroecológicos o bien en la sección de Producción Agraria Ecológica del Departamento de Agricultura, Ganadería, Pesca, Alimentación y Medio Natural. También está disponible en formato papel, a un coste de 10 €, que se puede adquirir a través del apartado de publicaciones de la web de la Era o bien contactando con el CEDRICAT a través de cedricat@cedricat.cat o llamando al 973 484 320.

domingo, 13 de mayo de 2012

LA ENGAÑOSA PROSPERIDAD VEGETAL TRAÍDA POR EL CALENTAMIENTO GLOBAL

noticiasdelaciencia.com

Un aumento de las temperaturas puede beneficiar a diversas especies vegetales, pero quizás sólo a corto plazo. En el caso de las especies estudiadas durante un experimento de una nueva investigación, después de que las plantas prosperen durante algún tiempo, su situación se deteriora y el estado de los vegetales ya no es mejor que al principio. Así lo revelan los resultados de ese estudio, de una década de duración, concluido recientemente.


Uno de los parajes estudiados. (Foto: Paul Dijkstra)

El equipo de Zhuoting Wu, Bruce Hungate, George Koch y Paul Dijkstra, todos de la Universidad del Norte de Arizona, trasplantó cuatro ecosistemas de pradera típicos del Norte de Arizona desde sus ubicaciones a gran altitud hacia emplazamientos más bajos, para simular los efectos de un ambiente futuro más cálido, y complementó el calentamiento con el conjunto de cambios predichos en las precipitaciones, con tres variantes: una pluviosidad mayor, otra menor, y la de control (igual que la actual). También se tuvieron en cuenta otros parámetros.
Las plantas crecieron más durante el primer año sometidas al tratamiento con calentamiento global, pero este efecto disminuyó progresivamente durante los siguientes nueve años y acabó por desaparecer.
Los investigadores además constataron que el calentamiento a largo plazo resultó en la pérdida de especies nativas y fomentó la invasión de especies típicas de ambientes más calurosos, con el desenlace final de desequilibrar la comunidad vegetal hacia el predominio de especies menos productivas.
Las praderas sometidas al calentamiento reciclaron más rápido el nitrógeno. Esto debería haber causado una mayor disponibilidad de este importante nutriente para las plantas, ayudándolas a crecer más. Pero en vez de eso, resultó que gran parte se estaba perdiendo, convertido en gases que se liberaban hacia la atmósfera o lixiviado y retirado por la lluvia y otros fenómenos.
Este estudio pone en duda la creencia de que el calentamiento global aumentará la disponibilidad de nitrógeno y causará un aumento sostenido en la productividad vegetal.
Los resultados de la investigación son por tanto un toque de alerta sobre la mala práctica de extrapolar demasiado y sacar conclusiones precipitadas a partir de experimentos con un desarrollo a corto plazo, o a partir de experimentos realizados bajo condiciones artificiales donde los investigadores no pueden medir el alcance de los mecanismos de realimentación activados por los cambios en el ecosistema y los efectos asociados a los ciclos de los nutrientes.

martes, 8 de mayo de 2012

LA ELIMINACIÓN DE LOS RESIDUOS AGRÍCOLAS PERJUDICA LA CALIDAD DEL SUELO

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Un equipo de investigadores ha estudiado el impacto de la eliminación de los residuos agrícolas para entender el rendimiento de los cultivos energéticos en tierras no labradas. Los resultados, que se publican ahora en el último número de Agronomy Journal demuestran que la eliminación de residuos orgánicos repercute de forma negativa en la calidad del suelo.


La eliminación de los residuos agrícolas puede convertir las tierras no labradas en fuentes en lugar de en sumideros de carbono atmosférico. Foto: Joe Nicora.

“La eliminación de los residuos agrícolas puede convertir las tierras no labradas en fuentes en lugar de en sumideros de carbono atmosférico, incluso en tasas menores al 50%”, afirma Humberto Blanco, autor principal del estudio, e investigador en la Universidad del Estado de Ohio (EE UU).
La eliminación de residuos en tasas menores al 25% puede causar pérdidas de sedimento en las escorrentías en relación con los suelos donde no se eliminan los residuos. Para evitar los efectos negativos en el suelo, los científicos proponen eliminar una pequeña proporción de residuos, pero “no es factible ni económica ni logísticamente”. Blanco recomienda el desarrollo de otras fuentes de biomasa alternativas para la producción de etanol celulósico.
El estudio, que se publica en el último número de Agronomy Journal, descubrió que esta eliminación de residuos procedentes del maíz, el trigo o el sorgo repercutía de manera negativa en la calidad del entorno y del suelo. La eliminación de más del 50% de los residuos agrícolas puede tener consecuencias nefastas para la estructura del suelo: reducir la secuestración de carbono orgánico del suelo, aumentar la erosión del agua y reducir el ciclo de nutrientes y la producción de cultivos, especialmente en suelos inclinados y erosionables.
Cultivo de hierbas como alternativa
Una alternativa a la eliminación de los residuos agrícolas es el cultivo de hierbas de temporada cálida y los cultivos leñosos de corta rotación como cultivos energéticos especializados. Estos cultivos pueden proporcionar una amplia variedad de servicios de ecosistemas sobre la eliminación de los residuos agrícolas.
Los datos disponibles indican que las plantas herbáceas y leñosas pueden mejorar las características del suelo, reducir la erosión del viento y del agua del suelo, filtrar los contaminantes en las escorrentías, secuestrar el carbono orgánico del suelo, reducir las emisiones netas del efecto invernadero y mejorar la diversidad y el hábitat de la fauna y la flora.
Mientras que la eliminación de los residuos agrícolas reduce la concentración de carbono, los cultivos energéticos especializados pueden aumentar la concentración de carbono orgánico del suelo al proporcionar materias primas para biocombustibles. Gracias a sus raíces profundas, las hierbas de temporada cálida pueden fomentar la secuestración de carbono a largo plazo en un perfil de suelo más profundo a diferencia de los cultivos en hilera.
Según los investigadores, los cultivos energéticos especializados en tierras abandonadas y marginales en lugar de en excelentes campos agrícolas pueden beneficiar, además, al suelo y al entorno. Las hierbas de temporada cálida pueden crecer en suelos pobres en nutrientes, compactados, pobremente drenados, ácidos y erosionados.
Aunque los cultivos energéticos de plantas herbáceas y leñosas no pueden sustituir a los bosques naturales y a las praderas nativas, si están bien gestionados, pueden aportar beneficios al suelo y al entorno mientras proporcionan las materias primas necesarias para la producción de etanol celulósico. El desarrollo de la nueva generación de biocombustibles no sólo exigirá nuevas tecnologías para transformarla en combustible, sino también nuevos métodos agrícolas para cultivarla.

domingo, 6 de mayo de 2012

CASTAÑOS: DEL IMPERIO ROMANO A LA MODIFICACIÓN GENÉTICA

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Tras siglos de supervivencia, el castaño se enfrenta ahora a dos terribles amenazas: las plagas y el abandono por parte del ser humano, el mismo que hace siglos los trajo a la Península Ibérica y los utilizó para alimentarse de su fruto y utilizar su madera.


Bosque de castaños en El Tiemblo (Ávila). Imagen: Enrique Sacristán

Con la llegada de noviembre, se iluminan las brasas de los vendedores de castañas asadas, cuya clásica imagen permanece asociada a los inviernos de Madrid y otras ciudades españolas desde hace más de un siglo.
Pese a que los vendedores son habitualmente quejumbrosos con respecto al futuro de su actividad, los datos del consistorio con respecto a la concesión de licencias para venta de castañas y tubérculos asados dicen todo lo contrario. Según publica el Boletín Oficial del Ayuntamiento de Madrid, 64 de los 72 vendedores autorizados, casi el 90%, han prorrogado su licencia para vender castañas en el año 2012, en el que Madrid contará además con cuatro nuevos puestos de venta.
En este extremo de la cadena, podría parecer que el de las castañas es un mercado boyante y con futuro. Sin embargo, las cosas son diferentes en los bosques donde nacen estos frutos.  
Este año, a cientos de kilómetros de Madrid, en el noroeste español, kilos de castañas quedaron sin recoger, envueltas en sus erizos. “En Galicia y en general en el noroeste, lamentablemente hay muchos soutos [voz gallega para las zonas pobladas de castaños] que se están abandonando por la despoblación rural”, dice Ignacio Díaz-Maroto, profesor de Ingeniería Agroforestal en la Universidad de Santiago de Compostela.
“Los soutos son ecosistemas antrópicos, totalmente modificados por el ser humano”, cuenta Díaz-Maroto. Hoy en día, el abandono del medio rural está llevando a que en muchos soutos ni siquiera se recoja la castaña. Existen zonas, en El Bierzo o en la frontera entre Lugo y Asturias, donde todavía hay una tradición, pero el ingeniero apunta que “la mayoría de la población que los mantiene es de edad bastante elevada. Entonces, la duda es qué va a suceder cuando esa gente ya no recoja la castaña”.

La tinta y el chancro

Además de esta amenaza, para Díaz-Maroto, la principal, los castaños tienen desde hace décadas un grave problema con las plagas. Desde el punto de vista fitosanitario, ha habido avances importantes en la enfermedad más devastadora para esta especie, la llamada 'enfermedad de la tinta del castaño' provocada por el hongo Phytophthora cinnamomi. Esta solía afectar primero a las raíces, ennegreciéndolas y pudriéndolas hasta alcanzar un tono negro-azulado; a continuación, la base del tronco se pudría y la corteza se agrietaba hasta comenzar a exudar una resina negra.
A lo largo del siglo pasado, la estrategia más eficaz para proteger al castaño consistió en el cruce de ejemplares europeos con asiáticos –más resistentes a esta enfermedad–. Sin embargo, completar todo este proceso requiere entre 20 y 25 años. “Desde el punto de vista científico, hoy en día se han conseguido clones resistentes a la tinta”, dice Díaz-Maroto, apuntando que desde 2005, todas las nuevas repoblaciones de castaño en Galicia se realizan con clones.
Antonio Ballester y Ana Vieitez, investigadores del CSIC que trabajan desarrollando variantes transgénicas de los castaños, apuntaban en un artículo de 2009 que estas variedades mantienen “prácticamente al 100% su carácter de castaño europeo (Castanea sativa), la única diferencia es que son resistentes” a la enfermedad de la tinta.
“Ahora el problema principal es el chancro, el cáncer del castaño”, dice Díaz-Maroto. El chancro, producido por el hongo Cryphonectria parasitica va poco a poco afectando al árbol, no es tan destructivo como la tinta pero aún no se ha encontrado un remedio lo suficientemente potente para acabar con él. “Aún así, yo creo que se va a lograr”, dice Díaz-Maroto.
De acuerdo con los investigadores del CSIC, “ahora que los sistemas de transformación genética están disponibles, el tiempo requerido para introducir un número pequeño de genes en las líneas embriogénicas de castaño y aclimatar las plantas transgénicas disponibles para llevar a cabo los ensayos de resistencia a chancro podría estimarse entre dos y cuatro años”.
El castaño es un árbol de crecimiento lento que puede tardar entre ocho y 25 años en empezar a dar frutos. Quizá dentro de un tiempo, casi todas las castañas asadas que se vendan en la calle tengan un origen transgénico. Otro de esos casos donde la vanguardia rescata a la tradición.
Los castaños tampoco son inmunes a la sequía o al calentamiento. Este año, la falta de precipitaciones en el noroeste de España ha afectado a la producción de castañas, cuya cosecha se ha reducido en torno a un 40%, una cifra que concuerda con la anunciada recientemente por las cooperativas castañeras del Valle del Jerte (Cáceres) y la Asociación de Jóvenes Agricultores de Málaga.
“Además, la castaña que se está produciendo es pequeña y de muy baja calidad”, dice el profesor de la USC, “porque el castaño se ha quedado sin reservas hídricas y la forma que tiene de defenderse es tirar la castaña, incluso antes de que esté realmente formada”. En declaraciones a Europa Press, José Carlos Ruiz, técnico de Asaja Málaga, hizo una distinción entre dos tipos de variedades de castañas: la castaña temprana o portuguesa, cuya producción fue “excelente, tanto en calidad, calibre como en kilogramos recogidos” y la castaña pilonga, principal variedad de la zona y cuya recogida fue “una de las más duras de los últimos años” debido a la falta de precipitaciones y aumento de las temperaturas.
La pregunta pasa a ser qué futuro espera entonces a una especie que, pese a ser considerada autóctona, no aparece espontáneamente si no es cultivada por el ser humano. En el departamento de Ingeniería Forestal de la USC han realizado trabajos sobre la calidad de la madera en estas variedades clónicas, estudiando “la posibilidad de que se utilicen para producir madera de calidad  en lugar de castañas. En la madera creo yo que está el futuro del castaño”, dice Díaz-Maroto.

Toneles cargados de taninos

Se teme que, debido a la falta de población alrededor de los soutos, la tarea de mantenerlos para producir castañas resulte cada vez más y más laboriosa. “Si se sustituyen para producir madera, el esfuerzo para mantenerlas va a ser mucho menor y el rendimiento mucho mayor”, dice Díaz-Maroto. Por el parecido que su madera guarda con la del roble, los ingenieros están estudiando su uso en la fabricación de toneles. Conocido como 'el hermano pobre del roble', la madera de castaño “tiene una carga de taninos, los compuestos que ayudan a que el vino tenga ese sabor tan particular de crianza”, señala el ingeniero.
Desde que los romanos los importaran a la Península Ibérica para alimentar a sus tropas con pan de harina de castaña, a estos árboles siempre se les ha encontrado utilidad. Han servido para construir cunas y ataúdes, para alimentar a humanos o a animales. Desde hace siglos, sanos o enfermos, naturales o transgénicos, a finales de verano, los bosques de castaños anegan el suelo de hojas anaranjadas, y sobre ellas, puntiagudos erizos rubios y dentro de ellos la cáscara, brillante, color chocolate.